ARTÍCULOS


EL COMPAÑERO AUSENTE Y LOS APRENDICES DE BRUJO:

ORÍGENES DE HERRI BATASUNA (1974-1980)

Gaizka Fernández Soldevilla (Junio 2010)

Revista de Estudios Políticos > número 148, Abril/Junio 2010, pp. 71-103

 


En 1974 ETA se dividió en dos organizaciones rivales. ETAm pretendió inhibirse de la política y centrarse en el terrorismo. ETApm optó por formar un nuevo partido político, EIA. Las elecciones de 1977 fueron un reto para el nacionalismo vasco radical, que adoptó estrategias divergentes. ANV, ESB, ESEI y EIA decidieron participar, este último en el seno de la candidatura Euskadiko Ezkerra; ETAm, EHAS y LAIA apostaron por el boicot. EE obtuvo dos parlamentarios y apostó por la vía institucional. La alta participación obligó a ETAm a cambiar de planes. Se quedó con la mayor parte de la herencia de ETA y, cuando HASI, LAIA, ANV y ESB formaron Herri Batasuna, ETAm la tomó bajo su control.

Palabras-clave: Nacionalismo vasco, Transición, terrorismo, ETA, País Vasco.

 

Abstract
In 1974 the ETA split up in two rival organizations. ETAm tried to refrain from politics and concentrate on terrorism. ETApm chose to create a new political party, EIA. The elections that took place in 1977 were a mayor challenge for the Basque extreme nationalism, which assumed diverging strategies. ANV, ESB, ESEI and EIA decided to take part in it, the last one within the list of Euskadiko Ezkerra; ETAm, EHAS and LAIA backed the boycott. EE obtained two parliamentarians and betted on the institutional way. The high participation in the polls forced ETAm to change its plans. It kept ETA´s legacy most important share and, when HASI, LAIA, ANV and ESB created Herri Batasuna, ETAm took control of it.

Key words: Basque nationalism, Transition, Terrorism, ETA, Basque Country

 

 

 

Introducción
Si existe un fenómeno que ha acaparado la atención mediática en el País Vasco durante los últimos cuarenta años éste ha sido el de la izquierda abertzale (patriota). La mayor parte de los investigadores que se han acercado a dicho movimiento se han centrado en ETA y más concretamente en ETA militar. Sobre la organización terrorista existe ya una amplia pero desigual bibliografía, en la que destacan algunas obras .
Por desgracia no ocurre lo mismo con los partidos nacionalistas radicales, que no han sido historiados de manera adecuada. Significativamente los mejores estudios se han realizado desde la sociología, donde destaca la sugerente aplicación del concepto de «religión política» a la comunidad ultra-abertzale . No contamos con nada similar referente a su historia política. Por una parte, la mayoría de los trabajos sobre el tema adolecen de un evidente sesgo militante y partidista . Por otra, las únicas obras con una perspectiva profesional pueden considerarse desfasadas, aunque todavía resulten útiles .
Hoy en día varios archivos permiten la consulta de fuentes internas de las organizaciones de la izquierda abertzale, en su mayoría inéditas, y es posible entrevistar a protagonistas de la época que, en determinados casos, han guardado valiosa documentación personal . Por todo ello, no sólo es posible sino también necesario realizar un estudio riguroso del nacionalismo radical desde la historiografía. Desde esa perspectiva, el artículo pretende acercarse al tema centrándose en la etapa constituyente de esta comunidad política, la Transición.

La división de ETA
El nacionalismo vasco radical puede entenderse como aquel que, regresando a las raíces de esta ideología (a Sabino Arana), considera que existe una guerra secular entre el «invasor Estado Español» (y los «traidores» vascos «españolistas») y la «colonizada» Euskadi, que únicamente finalizará con la independencia de esta última para constituir un estado-nación etnoculturalmente euskaldun. Dentro de este grupo podemos distinguir un subconjunto, el de la autodenominada izquierda abertzale, que se diferencia por intentar conjugar el ultranacionalismo con alguna variedad de socialismo y, sobre todo, por su relación con ETA, a la que percibe como héroe libertador de la patria .
Desde su nacimiento en 1959 hasta 1974 Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad) fue la única formación operativa de la izquierda abertzale. No eran necesarias más, ya que la organización actuaba en multitud de campos a través de frentes, como el obrero, el cultural y el militar. Este último sólo era uno más y hasta 1968 no cometió ningún asesinato premeditado.
Sin embargo, la situación cambió a partir de 1972, cuando ETA inició una sangrienta campaña en la que destacaron el asesinato del presidente del Gobierno Carrero Blanco (1973) y la bomba que acabó con la vida de trece personas en la cafetería Rolando de Madrid (1974), colocada por el frente militar sin conocimiento de la dirección . Ayudada por la dura e indiscriminada represión de las fuerzas policiales, la popularidad de la organización se disparó. La lucha política y sindical que realizaban CCOO, el PCE y la extrema izquierda quedó eclipsada por la espectacularidad de los atentados.

TABLA 1: Víctimas de ETA (1960-1974)
Año 1968 1969 1972 1973 1974 Total
Muertos 2 1 1 6 19 30
Fuente: «The Victims of ETA dataset», ‹http://www.march.es/ceacs/proyectos/dtv/datasets.asp›
Para un buen número de los etarras la conclusión estaba clara: una bomba era mucho más rentable que diez huelgas. Toda la organización tuvo que subordinarse al dictado del hegemónico y exitoso aparato militar . Definitivamente ETA se había convertido en una organización terrorista . Al romperse el equilibrio interno, renació la vieja polémica acerca de cómo coordinar la política con la violencia y estalló la crisis. En 1974 la izquierda abertzale se dividió entre los que querían dedicarse a la «lucha de masas» (LAIA y EHAS), a la «lucha armada» (ETAm) y a ambas (ETApm).
LAIA, Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia (Partido de los Trabajadores Patriotas Revolucionarios) fue creado por un sector descontento del frente obrero de Guipúzcoa. Este grupo, que creó su propio sindicato (LAK), tenía posturas cercanas al comunismo libertario. A pesar de defender su autonomía respecto a ETA, LAIA mantuvo durante un tiempo su propio brazo armado para autofinanciarse .
La mayoría del frente militar se integró en ETAm (ETA militar), liderada por José Miguel Beñaran (Argala), que anunció que iba a automarginarse de la política para dedicarse exclusivamente a la «lucha armada» . Así, la represión no acabaría con los partidos de la izquierda abertzale y la organización mili evitaría contagiarse de cualquier contaminación «reformista» proveniente de ellos . ETAm se transformó en un pequeño y jerarquizado ejército, que redujo sus principios al activismo terrorista y al nacionalismo radical.
La idea mili de separar orgánicamente lo «político» de lo «militar» fue fundamental para la aparición en septiembre de ese mismo 1974 de un grupúsculo liderado por Natxo Arregui, Javier Zuloaga y Santiago Brouard , quien mantenía una profunda relación política y personal con Argala . En 1975, su fusión con otro similar vascofrancés dio lugar a EHAS, Euskal Herriko Alderdi Sozialista (Partido Socialista de Euskal Herria), un colectivo abertzale socialista .
Inspirada en el modelo de la guerrilla uruguaya de los tupamaros, ETApm (ETA político-militar) intentó compaginar infractuosamente atentados y lucha obrera . Gracias a la actuación de un topo de los servicios secretos, cientos de sus activistas fueron detenidos en julio de 1975. Dos de ellos, Juan Paredes (Txiki) y Ángel Otaegi, fueron fusilados el 27 de septiembre junto a tres militantes del FRAP. La izquierda abertzale los elevó a la condición de mártires oficiales. A pesar de las caídas, ETApm consiguió crear y controlar, entre otros satélites, las juventudes EGAM y el sindicato LAB, Langile Abertzaleen Batzordeak (Comisiones de Obreros Patriotas) , lo que la convirtió en la organización más influyente del nacionalismo vasco radical hasta 1977.
El antes homogéneo universo de la izquierda abertzale se había atomizado. Para intentar mantener los vinculos entre los diferentes colectivos en 1975 se creó KAS, la Koordinadora Abertzale Sozialista. Pero si para LAIA y ETAm debía convertirse en un «auténtico órgano decisorio», para ETApm, cuya versión acabó imponiéndose, no pasaba de ser un comité consultivo . En agosto de 1976 KAS se formalizó con la firma de un manifiesto, en el que exponía su alternativa táctica: libertades democráticas, amnistía, disolución de los «cuerpos represivos», reconocimiento del derecho de autodeterminación, autonomía provisional, bilingüismo y mejora de las condiciones laborales de los trabajadores .

El plan de Pertur y la convergencia de HASI
La muerte del dictador Francisco Franco en noviembre de 1975 abrió la posibilidad de un cambio de régimen en España. La mayor parte de la oposición comenzó pronto a adaptarse a las nuevas circunstancias. La izquierda abertzale, sin embargo, carecía de estructuración, liderazgo o una estrategia clara. No era la mejor posición de salida para la carrera política que se avecinaba. Con el fin de solucionar estas carencias dos grandes iniciativas intentaron articular el nacionalismo radical. Incapaces de combinarse, los grupos que las sustentaban acabaron chocando.
La primera fue la de Eduardo Moreno Bergaretxe (Pertur), el líder ideológico de los polimilis, que impulsó la división de ETApm en dos nuevas organizaciones: un partido leninista, que ejerciera la dirección de la izquierda abertzale y aprovechara todos los cauces de la previsible «democracia burguesa», y una nueva ETApm como su subordinada retaguardia . En otras palabras, se aceptaba que iba a haber una Transición en la que había que participar y que esa participación debía estar guiada por los «políticos» y no por los «militares» . Por otra parte, Pertur propuso que el partido se aliase con la extrema izquierda, mejor preparada para la lucha política.
A pesar de la desaparición de Pertur, todavía sin esclarecer hoy en día, la dirección de ETApm creó el partido, que se llamó EIA, Euskal Iraultzarako Alderdia (Partido para la Revolución Vasca). Gracias a la tolerancia del Gobierno de Suárez, con el que los polimilis mantenían contactos , EIA fue presentada públicamente en abril de 1977 en Gallarta (Vizcaya).
La segunda iniciativa fue la de EHAS, que, consciente de su debilidad, promovió un proceso de convergencia con sus rivales para formar «un único partido socialista revolucionario hertzale» (popular) . Fracasó rotundamente. El resto de la izquierda abertzale, y especialmente EIA, se negó a tomar parte . EHAS sólo consiguió atraer a un buen número de supuestos independientes (en realidad, simpatizantes de ETAm) y a ES, Eusko Sozialistak (Socialistas Vascos), un pequeño partido socialista autogestionario, no nacionalista y contrario al terrorismo, surgido del sindicato USO, en el que destacaban militantes como Francisco Llera o Javier Alonso, su portavoz .
La dirección de EHAS hizo bloque con los independientes e impuso a ES su modelo de partido: de masas, centralizado, vanguardista, independentista, defensor de la «lucha armada» y encuadrado en KAS . HASI, Herriko Alderdi Sozialista Iraultzailea (Partido Socialista Revolucionario del Pueblo), celebró su asamblea fundacional en Arechavaleta el 3 de julio de 1977. Alberto Figueroa fue elegido secretario general, Santiago Brouard delegado general, y como miembros de la dirección, Natxo Arregi, José Manuel Ruiz, José Miguel Rincón, Enrique Urkijo, Joseba Agirreazkuenaga, Patxi Zabaleta y Txomin Ziluaga . El partido había nacido lastrado por la ausencia de EIA y la entrada de un colectivo de leales exclusivamente a ETAm, así que los ex militantes de ES no tardaron en abandonarlo. En palabras de Javier Alonso, los líderes de HASI se habían convertido en «aprendices de brujo que desatan fuerzas que luego no pueden controlar» .
Figura 1: Evolución de los partidos y organizaciones nacionalistas (1974-1982)

Fuente: elaboración propia.

El dilema electoral de KAS
El nombramiento de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno supuso el inicio de un proceso de democratización, en el que se consensuaron las grandes decisiones con los principales partidos de la oposición. Pero en Euskadi la Transición se vio condicionada por factores como la crisis económica, la conflictividad político-social, la desunión de las fuerzas antifranquistas, el terrorismo etarra, el terrorismo de ultraderecha y los «incontrolados», la desmedida actuación policial, la reivindicación autonomista, etc. El de la dictadura había sido, según Juan Pablo Fusi, un «legado envenenado y explosivo» .
De entre todos estos problemas, el más acuciante era el de los presos etarras. Los sucesivos indultos habían sido estimados insuficientes por la oposición más extremista, así que la amnistía general se convirtió en su principal consigna movilizadora. Un buen ejemplo fue la primera huelga en memoria de Txiki y Otaegi el 27 de septiembre de 1976, en la que se reclamaba la amnistía. Unos días antes la Jefatura Superior de Policía de Bilbao informaba de que la situación aparentaba ser una «pre-dictadura roja» y, después de la jornada, tuvo que admitir que había perdido el control de la calle y las fábricas . Sin embargo, hasta enero de 1977 el presidente Suárez no se convenció de que había que tomar medidas «o el País Vasco se belfastiza» .
En este contexto hubo un hecho crucial: la convocatoria de elecciones democráticas para el día 15 de junio de 1977. Esta cuestión dividió a KAS en dos bloques: por un lado, EIA y ETApm defendían la participación sin condiciones previas, y, por otro, LAIA, EHAS y ETAm apostaban por el boicot abstencionista. Los dos bandos llegaron al inestable acuerdo de exigir al Gobierno dos condiciones para la participación (libertades democráticas, en concreto legalización de todos los partidos, y amnistía), y postergar la decisión definitiva a un mes antes de la cita electoral .
Tanto la izquierda abertzale como la extrema izquierda, aunque abiertamente toleradas, seguían siendo ilegales, así que para poder presentarse a las elecciones tuvieron que formar candidaturas pantalla. Gracias al impulso de EIA, y a pesar del desinterés de EHAS y LAIA, los partidos del KAS crearon una coalición transversal con ES y el EMK (Movimiento Comunista de Euskadi): Euskadiko Ezkerra (Izquierda de Euskadi), con un programa progresista y autonomista.
La cuestión de la amnistía podía haber impedido que EE se presentase el 15 de junio, pero los contactos que ETApm y EIA mantenían con el ejecutivo de Suárez dieron finalmente sus frutos: el 20 de mayo los más prestigiosos presos de ETA que quedaban en la cárcel, como los del proceso de Burgos, fueron extrañados (expulsados al extranjero). Sintomáticamente, ese mismo día los berezis, una facción militarista escindida de ETApm y acusada de ser la responsable de la muerte de Pertur, secuestraban al político y empresario Javier Ybarra, asesinándolo un mes después.
Para EIA y ETApm el Gobierno había cumplido las condiciones que KAS había acordado, así que decidieron mantener la candidatura. Para sus rivales, en cambio, el extrañamiento no era suficiente. La respuesta de ETAm fue iniciar una campaña de bombas y la de LAIA y EHAS abandonar Euskadiko Ezkerra y llamar a la abstención. Entre ambos bloques se había abierto un abismo infranqueable .

Heterodoxos y etnonacionalistas
La izquierda abertzale no era, ni mucho menos, todo el nacionalismo vasco. El PNV continuaba representando al sector mayoritario y mantenía una estrategia posibilista, institucional y autonomista . Además, había tres partidos de centro-izquierda. Por un lado estaba el etnonacionalista ESB; por otro, ANV y ESEI, dos pequeños colectivos que podían clasificarse, siguiendo al profesor José Luis de la Granja, como «nacionalistas heterodoxos», esto es, moderados, autonomistas e integradores .
La histórica ANV (Acción Nacionalista Vasca) , nacida en 1930, había resurgido bajo el mando de su secretario general Valentín Solagaistua. Sin embargo, contaba con poca militancia, carecía de apoyo financiero y fue marginada por el PNV. A pesar de mantener a Gonzalo Nardiz como consejero en el Gobierno Vasco en el exilio, a ANV se le negó el puesto que le correspondía en el Frente Autonómico (la candidatura unitaria para el Senado de la que formaban parte el PNV y el PSOE) .
Su lugar lo ocupó ESEI, Euskadiko Sozialistak Elkartze Indarra (Unificación de los Socialistas de Euskadi), un partido socialdemócrata, autonomista y muy crítico con ETA, que estaba formado fundamentalmente por intelectuales y dirigido por José Manuel Castells y Gregorio Monreal . Apareció públicamente en febrero de 1977 y, aunque no presentó candidaturas para el Congreso, consiguió un acta de senador gracias al Frente Autonómico.
ESB, Euskal Sozialista Biltzarrea (Partido Socialista Vasco) había nacido en junio de 1976. Esta formación, cuyo secretario general era Iñaki Aldekoa, defendía un ambiguo socialismo que quedaba eclipsado por su defensa del neoforalismo, el etnonacionalismo y la xenofobia. Como ANV y ESEI, ESB estaba fuera de la órbita de ETA. Intentó infructuosamente crear una coalición de los partidos nacionalistas que excluyera a los no nacionalistas, a quienes no consideraba vascos .
Sin embargo, el de este partido no fue el único proyecto de frente abertzale. La tentativa más relevante fue la de Telesforo Monzón, ex consejero del Gobierno Vasco y líder disidente del PNV, que organizó una serie de reuniones entre las fuerzas nacionalistas en el hotel Chiberta (Bayona), entre abril y mayo de 1977. En realidad, los encuentros fueron instrumentalizados por ETAm para intentar imponer tanto su postura abstencionista como su caudillaje al conjunto del nacionalismo y especialmente al PNV, que se negó en redondo .

Las elecciones de 1977
Los resultados de las elecciones del 15 de junio de 1977 fueron en cierta medida una repetición de los de 1936, demostrando que la ciudadanía vasca había apostado por la moderación. El PNV obtuvo ocho diputados, el PSOE siete, UCD cuatro, uno AP y otro Euskadiko Ezkerra, que pudo colocar en las Cortes a Francisco Letamendia (Ortzi) como diputado y a Juan María Bandrés como senador. No consiguieron representación alguna el PCE, ANV, ESB, ni la extrema izquierda. En Navarra la UCD de Suárez, con tres diputados, se convertía en la primera fuerza política, seguida por el PSOE, con dos.
TABLA 2: Resultados de las elecciones de 1977 para el Congreso
% Vizcaya Guipúzcoa Álava País Vasco Navarra España
Participación 76,38 76,67 82,94 77,23 82,24 78,83
Abstención 23,62 23,33 17,06 22,77 17,76 21,17
PNV 30,92 30,94 17,48 29,28 6,99 1,62
ESB 2,71 5,48 2,22 3,56 0,2
ANV 0,83 0,55 0,64 0,04
EE 5,43 9,42 2,11 6,07 9,47 0,79
Nacionalistas 39,89 46,39 21,81 39.55 6,99
PSOE 25,28 28,07 27,57 26,48 21,17 29,32
UCD 16,41 30,86 12,81 29,03 34,44
AP 6,64 8,16 6,38 7,11 8,47 8,21
PCE 5,39 3,63 3,14 4,54 2,44 9,33
No nacional. 59,9 53,25 77,99 59,85 83,54
Fuente: «Base histórica de resultados electorales», ‹http://www.elecciones.mir.es›
El índice de abstención en el País Vasco fue sólo ligeramente superior a la media española, lo que unido a los dos parlamentarios de EE supuso una derrota para ETAm, que se hundió en un «fuerte pesimismo» . Culpó de la misma a EIA y a ETApm, por lo que en agosto de 1977 ambas fueron expulsadas de KAS, que pasó a estar controlada por los milis . Ausente del principal escenario político, que se había trasladado a las Cortes, ETAm optó por negarse a asumir la realidad. Nada había cambiado: el sistema era «una dictadura militar encubierta por un parlamento completamente domesticado» .
Muy al contrario, ETApm se felicitó por el éxito de EE, asumió que se había inaugurado una democracia y cedió la dirección política a EIA, a la que, por otra parte, financiaba . La dirección del partido, cegada por los buenos resultados, se sintió capaz de arrastrar bajo su mando a los restos derrotados de la izquierda abertzale y la extrema izquierda . Además, EIA hegemonizó Euskadiko Ezkerra marginando a los otros componentes de la coalición, que la abandonaron en febrero de 1978. Desde ese momento y hasta su convergencia con el EPK (Partido Comunista de Euskadi) de Roberto Lertxundi en 1982, EE se limitó a ser la cobertura electoral de EIA. Durante esos años EIA, con Mario Onaindia como secretario general, experimentó una progresiva evolución hacia el pragmatismo, las instituciones y el nacionalismo heterodoxo. Aprobó el régimen preautonómico y participó en la redacción del Estatuto de Guernica. En palabras de Martín Auzmendi, «apostamos por hacer política frente a los que decían no a todo» .

Los años de plomo
Ni los extrañamientos ni las elecciones fueron suficientes para detener la ola de protestas en el País Vasco. El Gobierno Civil de Guipúzcoa caracterizó el año 1977 por el «preocupante deterioro del orden público» y la «abierta crisis» . La principal consiga movilizadora continuaban siendo los veintitrés presos de ETA que permanecían en la cárcel . Por poner un ejemplo significativo, según la prensa, a principios de septiembre doscientas mil personas se manifestaron a favor de la amnistía en Bilbao y ciento cincuenta mil en San Sebastián .
Conscientes de la necesidad de terminar con el problema y lograr la tan ansiada reconciliación entre las dos Españas, los partidos de oposición y UCD negociaron la excarcelación de los entonces considerados «presos políticos» (incluso los condenados por delitos de sangre). El Parlamento consiguió llegar a un consenso y a mediados de octubre se aprobó la Ley de amnistía, promesa de una futura convivencia pacífica. La prensa nacionalista saludó efusivamente la noticia: «Gana Euzkadi, que es lo que importa» . Tras la salida en diciembre de Fran Aldanondo, el último preso etarra, las gestoras pro-amnistía originales comenzaron a autodisolverse .
Al desaparecer la consigna de la amnistía las movilizaciones populares entraron en una fase de declive que abría la posibilidad de que la reforma de Suárez se estabilizase y la organización mili perdiera toda la legitimidad que había acumulado durante el franquismo. Tras el de las elecciones, no podía permitirse otro fracaso, así que reaccionó inmediatamente . Al día siguiente de la aprobación del proyecto definitivo por el Consejo de Ministros ETAm asesinaba a Augusto Unceta, presidente de la Diputación Foral de Vizcaya, y sus escoltas. La amnistía, afirmó, «es parcial, pero aunque fuese total no variarían nuestros planteamientos, ya que nosotros iniciamos la lucha porque Euskadi estaba oprimida» . Crímenes similares ocurrían justo antes y después de la liberación de Aldanondo. «La dinámica infernal -atentados, presos, más atentados- estaba de nuevo en marcha» .
La amnistía había creado tantas esperanzas de normalización que incluso los medios de comunicación de la izquierda abertzale fueron incapaces de digerir estas muertes. El diario Egin y el semanario Punto y Hora dedicaron a ETAm durísimos editoriales, en los que llegaron a exigirle «la renuncia al empleo de la lucha armada» . La destitución del director del periódico, Mariano Ferrer, acabó con los reproches. No volverían a aparecer críticas a ETA en la prensa nacionalista radical hasta el atentado de Hipercor (1987).
A pesar de todas las dificultades con las que ETAm tropezó en 1977, organizativamente todo fueron éxitos. En septiembre de 1977 los comandos berezis escindidos de ETApm se unificaron con los milis para dar lugar a una nueva ETA militar, a partir de entonces la más numerosa y mortífera organización terrorista en España. Se estableció un nuevo Comité Ejecutivo mixto en el que Argala se mantuvo al frente de la oficina política. Tras su asesinato a manos del terrorismo de extrema derecha (1979), le sucedió Eugenio Etxebeste (Antxon). La banda se renovó y remodeló hasta transformarse, según Florencio Domínguez, en «una máquina terrorista eficiente» .
Por mucho que oficialmente ETAm no creyese en la Transición, su contradictoria situación de fortaleza orgánica y debilidad política le obligó a adaptarse a ella. Por una parte, la organización se dispuso a dar la batalla a EIA en su propio terreno y renunció a su teórica automarginación de la lucha política. Por otra, adoptó una nueva estrategia terrorista, adelantada en un informe confidencial de diciembre de 1977 , pero que no se hizo pública hasta febrero de 1978 y no fue sustituida hasta 1995. Asumiendo que ninguno de los dos «bandos» podía ser vencido militarmente, ETAm se decidió a combatir en una guerra de desgaste. Se trataba de «acumular fuerzas» (mediante el asesinato sistemático de policías, militares, etc.) para obligar al Gobierno a «negociar» la alternativa KAS. El mejor argumento con que contaban los milis era la amenaza para Suárez de que el Ejército, harto de la sangría, se decidiese a dar un golpe de estado, como precisamente ocurrió en febrero de 1981. Por lo general, esta estrategia ha sido conocida como la de «negociación», pero resulta un término inadecuado, ya que ETAm sólo estaba dispuesta a negociar «algún detalle técnico relacionado con la salida de Euskadi de los cuerpos represivos, pero nada más» .
Por si fuera poco, ETApm continuaba en activo y en septiembre de 1977 apareció un nuevo grupo violento, los Comandos Autónomos Anticapitalistas, de ideología asamblearia, antipartido y ultranacionalista. Milis, polimilis y autónomos se dedicaron a una carrera de atentados que, sumada a la represión policial y al terrorismo de extrema derecha y extrema izquierda, convirtió a la etapa comprendida entre 1978 y 1980 en auténticos «años de plomo» .
TABLA 3: Víctimas de ETA (1975-1982)
Año ETAm ETApm Berezis CAA Total
1975 12 4 16
1976 16 1 17
1977 8 1 1 10
1978 60 1 4 65
1979 65 10 4 79
1980 79 5 10 94
1981 29 1 30
1982 37 2 39
Total 306 22 1 21 350
Fuente: «The Victims of ETA dataset», http://www.march.es/ceacs/proyectos/dtv/datasets.asp›

La Mesa de Alsasua
Las elecciones no sólo habían sido un descalabro para ETAm, HASI y LAIA. ANV y ESB no habían obtenido ningún escaño. Al revés electoral, ESB sumó una situación económica preocupante debido a los créditos que había pedido y no podía devolver. Ambos partidos emularon el discurso radical de la izquierda abertzale . La desorientación, los apuros financieros y el extremismo provocaron la salida de los militantes más veteranos. Acción Nacionalista sufrió la escisión de ANV Histórica, dirigida por Nardiz, que apoyó a EE. En ESB José Luis Álvarez Enparantza (Txillardegi) y otros antiguos militantes fueron expulsados del partido, aunque se mantuvieron en HB como independientes .
Ni ANV ni ESB podían sobrevivir en solitario, así que buscaron el amparo de HASI . Es cierto que también para los partidos de KAS las elecciones habían sido un duro golpe, pero contaban con el respaldo de ETAm. La alianza para la que ANV y ESB se ofrecían resultaba una magnífica oportunidad de recuperar el terreno perdido y sobre todo, según HASI, de enfrentarse «a un enemigo común, Euskadiko Ezkerra por sus pretendidas posiciones hegemónicas» . Algo similar opinaba LAIA para quien una de las ventajas que brindaba el acuerdo era «romper lo que impone EE» . Éste es el origen de la Mesa de Alsasua y en último término de HB, Herri Batasuna (Unidad Popular): la asociación de cuatro partidos derrotados para poder subsistir y competir con la entonces boyante EE.
A pesar de todo, EIA era demasiado influyente, por lo que se le incluyó en la iniciativa. Aunque, en palabras de Onaindia, fue «como si te invitaran a última hora a una boda en la que se nota que lo último que quisieran los novios es que asistieras» . HASI, LAIA, EIA, ANV y ESB fueron los partidos que acudieron a la primera reunión conjunta, celebrada el 24 de octubre de 1977 en Alsasua (Navarra), de donde adoptó el nombre. Por el contrario, a ESEI, que lo pidió, no se le permitió participar nunca. La Mesa fue concebida inicialmente con una triple función: «una mesa redonda» donde los partidos abertzales debatiesen para ir con una postura unitaria a las reuniones que estaban realizando todos los grupos a la izquierda del PCE (Mesa de San Francisco); el núcleo de una posible coalición electoral para las municipales, que se creían cercanas; y una plataforma que permitiese recuperar la «iniciativa política» monopolizada por los partidos parlamentarios .
Los roces entre EIA y el resto sólo tardaron dos días en aparecer. En la reunión de la Mesa de San Francisco del día 26 el partido de Onaindia se posicionó contra la propuesta que presentó la Mesa . Para EIA el proyecto que se estaba perfilando en Alsasua era el de un peligroso «búnker abertzale ultrarradical, antiespañolista y anticomunista» . Si, a pesar de todo, el partido aguantó unos meses más en la Mesa fue únicamente con la secreta intención de destruirla introduciendo a ESEI y atrayéndose a HASI . Para KAS la presencia de EIA era «una cuña» de la que había que deshacerse . EIA abandonó Alsasua en abril de 1978.
HASI, LAIA, ANV y ESB redactaron sendas propuestas para formalizar la Mesa. La de HASI consistía en que los partidos abertzales fuesen el núcleo de una alianza transversal con la extrema izquierda y que participase tanto en las movilizaciones como en las instituciones. La dirección, que tomaría las decisiones por mayoría absoluta, estaría compuesta por los partidos y eventualmente por independientes. El programa sería bastante moderado y, lo que es más importante, «la unidad popular no se identificará con la lucha armada» . La proposición de ANV tenía la novedad de proponer la «incompatibilidad de pertenencia a otra plataforma política de iguales objetivos», lo que probablemente era una alusión a EE, pero también se podía referir a KAS . La principal diferencia de estos proyectos con el de LAIA era que para éste las decisiones debían tomarse «por unanimidad» .
Pero sin duda la de ESB fue la propuesta más interesante desde la perspectiva histórica. Por una parte, apostaba por una coalición «ideológicamente plural» que huyera de «la religión-política» y que debía «estar presente en la política institucional tanto a nivel de Euskadi como a nivel del estado». Por otra, expresó una serie de temores, que resultaron casi proféticos:
Frente a la subordinación e instrumentalización por parte de ETA deberá establecerse una absoluta separación real, una absoluta autonomía política de la Izquierda Abertzale. Es impensable una solución tipo KAS en la que ETA al quedar fuera no está sometida a la fiscalización de la coordinadora y en cambio al tener voz (no necesita voto pues su prestigio y su fuerza real lo suplen) se convierte de hecho en juez y fiscal. La expresión política de la Izquierda Abertzale no puede tener ningún tipo de vinculación orgánica con ETA, ni siquiera tan sutil como la discreta. Más aún, ETA tiene que renunciar a tener «hombres» dentro de los cuadros políticos de la Izquierda Abertzale. (…) Cualquier otra solución equivale a mantener dentro de la Izquierda Abertzale una cabeza de puente que permita a ETA tener la dirección política (…) cuando le convenga .
No eran suposiciones infundadas. ETAm tenía claro que la Koordinadora debía tomar el control de la Mesa de Alsasua y que a ésta correspondía adoptar lo esencial de la alternativa KAS .
A finales de abril la Mesa de Alsasua se convirtió en Herri Batasuna, bautizada así en honor de la coalición del presidente chileno Salvador Allende . Se trataba de una «alianza electoral» para las municipales «abierta y decidida a luchar por la más amplia unidad entre las fuerzas democráticas y populares» que no perteneciesen a otra coalición, lo que excluyó automáticamente a EIA. Mantenía la decisión de participar en todos los frentes, incluyendo «la gestión democrática eficaz y popular de las instituciones a las que acceda». El programa político fue efectivamente una alternativa KAS rebajada . Sin embargo, HB era todavía una coalición autónoma y la influencia de ETAm no se basaba en la presencia de sus «hombres» en la Mesa Nacional, sino en su prestigio y el caudal de votos que podía aportar. En octubre de 1978 a los partidos se les unió una «junta de apoyo a Herri Batasuna», en principio meramente consultiva, formada por independientes de cierto prestigio, como Jokin Gorostidi, José Luis Elkoro, José Ángel Iribar, Xabier Sánchez Erauskin, Monzón o Letamendia . Algunos de ellos estaban muy cercanos a la dirección de ETAm.
La primera prueba de envergadura a la que se enfrentó HB fue la de la Constitución. La coalición apoyó la abstención y calificó a la Carta Magna como «una declaración de guerra» y, a los que votaran a favor, como «extranjeros en Euskadi» . En diciembre de 1978, el texto fue votado afirmativamente por un 88,54% de los españoles con un 32,89% de abstención. El 70,24% de los vascos que ejercieron su derecho al voto también dieron el sí al texto. Sin embargo, en Euskadi la abstención alcanzó un 55,35%. Aunque esa cifra ha de ser achacada más al PNV que a HB, la coalición abertzale la tomó como una victoria .

La disputada herencia de ETA
Durante la década de los 70 ETA había acumulado un formidable capital (símbolos, simpatía popular, «organismos de masas», sindicato, etc.) que sus herederos se disputaron tras la ruptura de junio de 1977. Mario Onaindia calificaba esta pugna como una «partida de ajedrez» entre él y Argala, es decir, entre EIA y ETAm, que usó a HASI como testaferro . Los contendientes jugaron con tácticas muy diferentes. La dirección de EIA, que partía con ventaja, fue perdiendo el interés por conservar sus «satélites» porque estaba cada vez más centrada en la política institucional . La de HASI fue más contundente y eficaz, gracias a la colaboración de una difusa masa de simpatizantes de ETAm. Un buen ejemplo fue el control de la calle. Las manifestaciones de EIA-EE a favor del Estatuto de autonomía fueron violenta y sistemáticamente atacadas por los maximalistas al grito de «españolistas», «traidores» y «vendepatrias» .
En el plano simbólico y propagandístico EIA consiguió atraerse a algunos de los más famosos condenados en el proceso de Burgos (1970), como Onaindia, Xabier Larena, Xabier Izko y Eduardo Uriarte (Teo), pero perdió a su diputado, Francisco Letamendia, que se pasó a HB . El partido intentó heredar directamente de ETApm la memoria de sus dos mártires más famosos, Txiki y Otaegi. Tras su elección, los parlamentarios de EE acudieron a sus tumbas para jurar proseguir su lucha y EIA se encargó de conmemorar ritualmente su fusilamiento hasta 1979. Ese año simpatizantes de Herri Batasuna se dedicaron a reventar los actos organizados . Mientras, el hermano de Txiki procuró deslegitimar a EIA: «¿Cómo tenéis el valor de usar una fecha tan importante para el pueblo para conseguir lo contrario por lo que lucharon Txiki y Otaegi? Yo estoy convencido de que si mi hermano o cualquiera de nuestros muertos viviera, no lo permitirían» . Egin, ya dominado por KAS, se negó a publicar las cartas de respuesta de los ex compañeros de ambos en ETApm . La presión de los radicales consiguió su objetivo: desde entonces el 27 de septiembre, bautizado como Gudari Eguna (Día del Soldado Vasco), fue monopolizado por HB y su entorno . Se trató de un claro caso de «vampirización de símbolos».
EIA también había heredado de ETApm la hegemonía en LAB . El partido consiguió que el I Congreso (mayo de 1978) aprobase la salida del sindicato de KAS y aceptase la negociación de los convenios colectivos. De los ocho puestos de la Secretaría Nacional cinco fueron ocupados por militantes de EIA, dos por HASI y uno por Jon Idígoras, independiente de HB . HASI no se resignó y organizó la corriente interna LAB-KAS, que defendía un modelo asambleario, no negociador y abiertamente independentista. Las discrepancias tácticas no ocultaban que la cuestión fundamental era una lucha por el poder. Está documentado que ambos partidos se dedicaron durante dos años a intentar controlar la cúpula del sindicato mediante la infiltración de su militancia, con ventaja creciente para HASI en Vizcaya, Álava y Navarra . Como resultado el sindicato se hizo inoperante. Aunque EIA controlaba la dirección de Guipúzcoa, sus liberados cobraban con retraso o sencillamente no cobraban, porque LAB-KAS boicoteaba el envio de las cuotas . Esta corriente llegó a asaltar y saquear las sedes controladas por sus rivales, como la de San Sebastián .
En abril de 1980 cada facción celebró por separado «su» II Congreso de LAB. Los afiliados de EIA en Lejona, donde decidieron integrarse en ELA-STV, el sindicato históricamente afín al PNV. Los de HB en San Sebastián, donde votaron continuar como LAB. HASI consiguió copar toda dirección gracias a que, según Jon Idígoras, arguyó el respaldo de ETAm a sus candidaturas. Se «demostraba la suplantación de la democracia interna de LAB por parte del bloque dirigente» . Unos meses después el sindicato se reintegró en KAS.
Originalmente Egin fue un periódico relativamente plural, abierto, ideológicamente progresista y vasquista, aunque con predominio claro de los nacionalistas. Una prueba de este equilibrio es que, a pesar de que ETAm retrasó el anuncio de su fusión con los berezis para que apareciese en el primer número del diario, el lugar más destacado en la portada lo ocupó el regreso del lehendakari Leizaola al País Vasco . Sin embargo, pronto comenzaron las dificultades financieras. Deia, el periódico vinculado al PNV, consiguió salir antes (8 de junio de 1977), faltaban anunciantes y los lectores resultaron más fieles a sus medios habituales de lo esperado. «Se perdía dinero con cada número» .
No hubo más remedio que hacer una ampliación de capital, lo que desató una auténtica «guerra de maletines» . Al igual que en el caso de LAB, las fuentes sobre la carrera de captación de fondos de EIA y HASI son abundantes . También fue claro el papel activo de ETApm, que incluso perpetró un atraco para conseguir dinero para el diario . Es probable que ETAm hiciese otro tanto. De cualquier manera, la dirección de EIA, que todavía no daba importancia a los medios de comunicación de masas, no se esforzó demasiado. El bando de los maximalistas puso más millones encima de la mesa, copó el Consejo de Administración e introdujo «comisarios políticos» en la redacción .
Los nuevos consejeros anunciaron que a Egin le amenazaba un «virus del posibilismo político» contra el que «había que aplicar las medicinas necesarias» . En diciembre de 1978 comenzó el tratamiento al nombrar a Mirentxu Purroy como directora del periódico. De ideología ultranacionalista, provenía de Punto y Hora, donde había despedido a casi toda la plantilla acusándola de «españolismo» . Muchos de sus ex trabajadores habían pasado a Egin, donde no era precisamente popular. Gran parte de los periodistas la consideraron una grave amenaza para la libertad de expresión y la pluralidad, por lo que intentaron vetarla . Los «comisarios políticos» en el Consejo de Administración ordenaron despedir a trece de los redactores disidentes, lo que provocó la dimisión de algunos consejeros, como Patxi Zabaleta y Javier Knörr, y una larga huelga . El conflicto terminó cuando la mayoría del equipo inicial salió del periódico con una indemnización. La línea editorial de Egin pasó a reflejar monolíticamente el punto de vista de HASI y los independientes de HB, amordazando a EIA, LAIA, ESB y ANV. «Con Mussolini en Italia había más posibilidades», ironizaba LAIA . En febrero de 1980 José Felix Azurmendi sustituyó a Purroy hasta que a su vez fue sustituido en 1987 por criticar a ETAm . La historia de Egin acabó en 1998 cuando, al ser considerado parte del entramado etarra, fue cerrado cautelarmente por orden judicial.
El control del periódico, convertido en «órgano de agitación», fue determinante para asegurar el auge electoral HB. «La vertebración inicial de la coalición se hizo a través de Egin. El periódico daba diariamente mensajes y consignas que aglutinaban a los militantes y simpatizantes y les daban la coherencia que no tenían», recuerda uno de los redactores . El punto de vista de EIA y EE desapareció de sus páginas, perdiendo el principal medio de comunicarse con sus votantes potenciales. «Perdimos la batalla de Egin y todos somos conscientes de cómo Egin ha hecho la campaña de HB creando un estado de conciencia colectivo totalmente artificial» . Aunque EIA quiso responder al envite fundando la revista Ere (1979-1981), la partida ya estaba decidida.

Dos victorias y una derrota
Las elecciones generales de 1979 fueron el escenario de la última jugada en la partida de ajedrez entre EIA y HB-ETAm. Aunque la postura de la organización mili era «totalmente contraria a la participación», se plegó a la decisión final de la coalición, lo que prueba que todavía conservaba su autonomía . El boicot no era una opción, ya que hubiera supuesto dejar el campo libre a EE, pero ir a las Cortes hubiese implicado legitimar en cierto modo la reforma. HB solucionó esta contradicción al elegir presentarse, pero sin ocupar sus escaños . Egin se volcó en la campaña y ETAm apoyó explícitamente a la candidatura con la esperanza de legitimarse. «Los votos de Herri Batasuna permitirán contar nuestros simpatizantes», declaró un portavoz mili .
TABLA 4: Resultados de las elecciones de 1979 para el Congreso
% Vizcaya Guipúzcoa Álava País Vasco Navarra España
Participación 65,33 66,01 68,85 65,95 70,66 68,04
Abstención 34,67 33,99 31,15 34,05 29,34 31,96
PNV 29,18 26,50 22,92 27,57 8,42 1,65
EE 5,85 12,87 4,67 8,02 0,48
HB 14,51 17,59 9,94 14,99 8,86 0,96
Nacionalistas 49,54 56,96 37,53 50,58 17,28
PSOE 19,06 18,21 21,35 19,05 21,9 30,4
UCD 15,98 15,38 25,41 16,88 32,93 34,84
AP/UPN 4,24 1,04 6,18 3,42 11,17 6,05
PCE 5,77 3,05 3,33 4,59 2,44 10,77
No nacional. 50,46 43,04 62,47 49,42 82,72
Fuente: «Base histórica de resultados electorales», ‹http://www.elecciones.mir.es›
Los sorprendentes resultados de las elecciones de 1979 acabaron con las últimas dudas sobre quién se quedaba con la mayor parte de la herencia de ETA. En el País Vasco HB consiguió 149.685 votos frente a los 80.098 de EE. Herri Batasuna obtuvo tres diputados (Monzón, Letamendia y Periko Solabarria) y un senador (Miguel Castells), todos independientes. Excepto Monzón, los otros tres habían estado en las listas de EE en 1977. Pero no sólo los candidatos pasaron de una a otra coalición. El 24% de las papeletas de HB habían sido introducidas en las urnas por ex votantes de EE, el 23% por abstencionistas y el 22% por jóvenes que no tenían edad legal para votar en 1977 . «La noche de las elecciones fue una de las más amargas de mi vida desde el punto de vista político», reconocía Onaindia. «Fue un terrible mazazo» . Las elecciones municipales y forales de ese año no hicieron más que confirmarlo. En las forales HB obtuvo 169.653 votos y EE 63.879. En el tablero de la izquierda abertzale ETAm y sus aliados habían dado un jaque mate a EIA.
Ese mismo año se refrendó el Estatuto de autonomía, que había estado gestándose desde el año anterior con el apoyo de todos los partidos, excepto Alianza Popular, la extrema izquierda y HB . Esta coalición, que se negó a participar en la ponencia redactora, había presentado su propio proyecto basado en la vía municipalista. Dividía a la población entre los nacidos en Euskadi y sus descendientes que era considerados automáticamente «nacionales vascos» (con todos los derechos) y los inmigrantes (sin derechos pero con deberes). Estos últimos, si habían llegado «por necesidades de trabajo», podían solicitar la nacionalidad vasca, algo que les estaba vedado a los funcionarios estatales. No se decía nada de los que habían inmigrado por otros motivos . Sus planteamientos xenófobos fueron duramente criticados por EIA, para quien una de las mayores virtudes del Estatuto de Guernica era considerar vascos simplemente a quienes vivieran en Euskadi «sin que se les pregunte dónde han nacido» . EE apoyó firmemente el proceso autonómico. «Este es el último tren que pasa por Euskadi, su último vagón, mejor dicho», dijo Bandrés, «y si lo perdemos lo hemos perdido todo» . HB, al contrario, se opuso con dureza al texto de Guernica, al que calificaba como «Estatuto de Madrid», «Estatuto Vascongado» o «abrazo de la Moncloa» .
En esta ocasión la campaña de los extremistas, aunque agresiva, no fue efectiva. Un aplastante 94,3% de los votos de los ciudadanos vascos fueron positivos. HB reclamó como propio el 41,14% de abstención, pero ésta era bastante similar a la registrada en las municipales (37,98%) y posteriormente en las autonómicas de 1980 (40,24%) . El Estatuto era fruto del consenso entre las distintas fuerzas vascas, un pacto de convivencia entre nacionalistas y no nacionalistas, aunque con la clara impronta del hegemónico PNV. Suponía un «salto cualitativo» de la «región autónoma» de 1936 a la «nacionalidad» de 1979 y constituía el nacimiento real de la Euskadi autónoma en la España democrática . La reforma de Suárez se había asentado.

El compañero ausente
A pesar de su aparente sintonía, la relación entre HB y ETAm escondía fuertes contradicciones. Había preguntas, las mismas que los polimilis se hicieron en 1976, que necesitaban ser contestadas. En primer lugar, ¿quién debía ejercer la dirección de la izquierda abertzale: ETA o los partidos? En segundo lugar, ¿había que participar en las instituciones democráticas o no? Las respuestas eran divergentes. Los partidos veían a HB como una coalición independiente de ETAm, pero que se beneficiaba electoralmente de su popularidad. Y que debía participar en el juego institucional, aunque sólo fuera como instrumento de protesta. Para los milis, en cambio, ellos ya ejercían de vanguardia dirigente, y cualquier intento de actuar de manera autónoma o participar en el juego parlamentario suponía la legitimación de la Transición y, por tanto, una grave amenaza para su supervivencia. Las iniciativas de parte de los políticos fueron percibidas como tal y, por tanto, desbaratadas. Como culminación de este proceso, a finales de 1979, tras deshacerse de todos los disidentes, ETAm, «el compañero ausente», acabó controlando HB .
Las desavenencias surgieron en primer lugar en HASI. La dirección del partido había impulsado la creación de HB precisamente para «hacer política» en las instituciones y, además, pretendía formar una coalición transversal con la extrema izquierda . Valoró el régimen preautonómico como «un paso positivo» y apostó por la aprobación de un estatuto, ya que, según Figueroa, «la lucha por la independencia pasa por la autonomía» . En resumen, la ejecutiva de HASI se acercó a las posturas que mantenía la de EIA, lo que a partir de febrero de 1978 propició el reencuentro entre ambas .
Alarmado, Argala decidió personalmente «dar un golpe de timón interno» . Contaba para ello con la «red» tejida por ETAm o, si se prefiere, «una dirección paralela» en HASI que controlaba a los supuestos independientes que se habían unido a la convergencia, cuya única ideología era «que lo que dijera ETAm estaba bien» . En las asambleas locales del partido comenzaron a aparecer «comisarios políticos» que daban a la militancia instrucciones de ETAm sobre a quién o qué había que votar. «Habíamos servido en bandeja a los milis una organización» .
La escenificación del «golpe de timón» se produjo en el II Congreso de HASI, celebrado en Urberoaga el 12 de mayo de 1978. Siguiendo el guión escrito por el compañero ausente, los delegados votaron sistemáticamente contra todo lo que propuso la dirección, que tuvo que dimitir. Uno de los líderes de HASI subió al estrado y resumió lo que estaba ocurriendo: «yo creía que había venido al congreso de un partido político, y resulta que éste es el de una organización armada. Me voy a casa» .
En realidad no se fueron a casa, pero los dirigentes de HASI sí abandonaron el partido. Algunos, como Patxi Zabaleta, pasaron directamente a HB. Pero la mayoría, junto a unos ciento cincuenta militantes, formaron EKIA, Euskal Kidego Iraultzaile Abertzalea (Colectivo Vasco Patriota Revolucionario) y se integraron en EIA .
De la antigua Ejecutiva sólo permanecieron los más cercanos a la línea mili. Santiago Brouard fue elegido presidente y, Txomin Ziluaga, secretario general. El partido se había convertido, según Sullivan, en «el brazo político» de ETAm . Desde entonces los representantes de HASI en la Mesa Nacional de HB actuaron como portavoces de la organización mili . Pero Ziluaga tampoco pudo escapar de la maldición de los aprendices de brujo y en 1987, tras criticar el atentado de Hipercor y pretender recuperar la autonomía de HASI, fue destituido por orden de ETAm. Finalmente el partido se autodisolvió en 1992 .
Poco antes de Urberoaga, el 21 de abril de 1978, LAIA había propuesto formalmente a HASI converger en un nuevo partido que ejerciese la dirección de la izquierda abertzale y que participase en la lucha institucional . ETAm entendió que se cuestionaba su caudillaje y pasó a la contraofensiva. Hubo un «cierre del grifo» lo que provocó una «desastrosa» crisis financiera de LAIA, que había sobrevivido hasta entonces gracias al dinero mili . En agosto de 1979 ETAm expulsó a LAIA de KAS . Todo indica que, a partir de entones, la Koordinadora estuvo dominada por la organización terrorista .
La cada vez más alargada sombra del compañero ausente suponía un claro riesgo para la independencia de la coalición. LAIA, ANV y ESB comenzaron a celebrar reuniones antes de las de HB para la «unificación de criterios», en las que se llegó a plantear expulsar a HASI . Hubiera sido posible, ya que HB estaba registrada como candidatura por ANV y ESB. Dentro de este contexto de guerra de posiciones, hay que entender la fusión de estos dos partidos en julio de 1978 para dar lugar a la efímera Acción Socialista Vasca, que se deshizo en diciembre por culpa de las enormes deudas de ESB, las dudas y, sobre todo, «el miedo» .
En las actas de la Mesa Nacional de HB recogidas en Erne (el boletín interno de LAIA) se puede comprobar que los desencuentros fueron creciendo progesivamente. Los dos motivos principales eran la participación o no en las instituciones democráticas y quién debía tomar las decisiones dentro de la coalición. Respecto a la primera, LAIA, ANV y ESB defendieron acudir a ayuntamientos, Juntas Generales, Parlamento Vasco y, con matices, incluso a las Cortes. Algo a lo que, siguiendo los postulados de ETAm, se negaron HASI y la mayoría de los supuestos independientes. Según LAIA, los milis temían «perder el protagonismo y que les sea arrebatado por una instancia política como HB». Por ese motivo ETAm llegó al extremo de discutir este asunto con los partidos, lo que motivó las quejas de ESB «porque tal cosa hace pensar que forma parte del Comité Nacional de HB» .
Uno de los principales puntales de la línea favorable a la participación era Valentín Solagaistua, que no dudaba en reprochar abiertamente a HASI su dependencia de ETAm . Antes de que la alianza de ANV y ESB tuviese el valor de expulsar a HASI de HB, el secretario general de Acción Nacionalista Vasca fue «obligado» a dimitir por los dirigentes de HASI, ocupando su puesto Josu Aizpurua, cercano a ellos. Las posturas de ANV dieron un giro completo . A mediados de 1980 Solagaistua escribió una carta en El País pidiendo perdón porque la ausencia de HB de las Cortes había impedido que Andalucía accediese a la autonomía por la vía rápida . Fue expulsado de ANV, seguido de la mayoría de los militantes históricos que quedaban. Uno de ellos, veterano de la Guerra Civil, recordaba que «fuimos siempre un partido arrastrado por las fuerzas de la coalición, admitiendo unas estrategias callejeras y demagógicas, donde un entredicho no muy patriótico ha hecho tambalear un patrimonio histórico, limpio y honrado, cual dice la historia de ANV» . A partir de entonces ANV fue un partido fantasma, utilizado únicamente como legitimación histórica a HB . En 2007 reapareció como pantalla electoral de la ilegalizada Batasuna. A esas alturas sólo tenía «en común el nombre y la bandera» con la ANV de la República y la Guerra Civil .
La sustitución de Solagaistua implicó «una nueva relación de fuerzas en el seno de HB». LAIA y ESB se quedaron solos, ya que el nuevo secretario de ANV se supeditó completamente a HASI. El 16 de julio, aprovechando la ausencia de los dos partidos críticos y haciendo caso omiso de los estatutos de la coalición, la Mesa Nacional decidió que la coalición no iba a acudir al Parlamento Vasco, aunque sí al navarro, lo que se anunció públicamente al día siguiente. LAIA y ESB siguieron insistiendo en la necesidad de ocupar los escaños. El 9 de agosto apareció la segunda cuestión polémica, ya que los independientes pretendieron tener capacidad de decisión en la coalición. Para LAIA y ESB la junta de apoyo era únicamente un órgano consultivo. La agria discusión que se desató llevó a HB «a un trist de la ruptura» .
Las disputas continuaron durante los meses siguientes, con los dos bandos manteniendo posturas irreconciliables. Los independientes exigieron tener el 50% de los votos en la Mesa Nacional, porque «HB es un movimiento 15 veces más amplio que los partidos que la componen». Para ESB y LAIA los independientes eran «dependientes de quien todos sabemos» y «aceptar la propuesta supone que los partidos renunciemos a la soberanía sobre las decisiones que concierne a nuestro futuro». HASI les advirtió que ETAm consideraba «grave» esa postura. ANV planteó que la Mesa estuviera formada por cuatro representantes de cada partido y quince independientes, tomándose las decisiones por mayoría cualificada de 21 sobre un total de 31. Sumando los votos de HASI, ANV y los independientes, eso suponía el control absoluto sobre la coalición . A pesar de la oposición de LAIA y ESB, el 5 de enero de 1980 el bloque cercano a ETAm aprobó unilateralmente la propuesta de ANV . Se trataba de otro golpe de timón.
Conscientes de que en HB se habían convertido en convidados de piedra, LAIA y ESB abandonaron la coalición en febrero de 1980 . Recomendaron la abstención en las elecciones autonómicas de 1980. Si bien HB perdió unos 19.000 votos en comparación con las elecciones forales del año anterior, sus 151.636 votos le convirtieron en la segunda fuerza más votada de una Euskadi donde el nacionalismo era hegemónico.
TABLA 5: Resultados de las elecciones autonómicas vascas de 1980
% Vizcaya Guipúzcoa Álava País Vasco
Participación 61 57,97 59,07 59,76
Abstención 39 42,03 40,93 40,24
PNV 40,14 37,36 30,23 38,1
EE 7,81 13,48 9,23 9,82
HB 16,42 17,62 14,15 16,55
Nacionalistas 64,63 69,66 54,92 65,16
PSE 14,49 13,8 14,04 14,21
UCD 6,77 7,58 19,79 8,52
AP 5,79 2,67 5,76 4,77
PCE 4,8 3,02 3,03 4,02
No nacional. 35,37 30,34 45,08 34,84
Fuente: «Elecciones en Euskadi», ‹http://www.euskadi.net/elecciones/indice_c.htm›.
La ausencia de los once parlamentarios de HB (sobre un total de sesenta) permitió a los veinticinco del PNV actuar de hecho como si tuvieran la mayoría absoluta en el Parlamento Vasco hasta 1984. ESB desapareció poco después de las elecciones. LAIA intentó crear una nueva plataforma con sectores descolgados de la extrema izquierda y el nacionalismo radical , que se llamó Auzolan (1983-1985), una efímera coalición con la Liga Comunista Revolucionaria y Nueva Izquierda, una escisión de EIA.
A pesar de que Zabaleta afirma que HB perdió su autonomía en 1981, tanto Txema Montero como otros miembros de la Mesa Nacional proponen 1979 . El estudio de la documentación interna confirma que a partir de mediados de ese año HB escapó del control de los partidos fundadores, y que esta supeditación a ETAm se volvió irreversible en febrero de 1980, con la salida de LAIA y ESB. La propia izquierda abertzale confirmó este extremo: «la dirección política de HB es responsabilidad del KAS como bloque» . A partir de entonces la coalición se limitó a ser la cara visible de un vasto movimiento antisistema, el autodenominado MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco), compuesto por una multitud de organismos a los que unía la religión política del gudarismo y el reconocimiento del liderazgo indiscutible de ETA .
Tal y como la organización terrorista había previsto en 1974, las consecuencias jurídico-legales fueron inevitables a largo plazo. En diciembre de 1997 los integrantes de la Mesa Nacional de HB fueron encarcelados por colaborar con ETA. En 2003 el Tribunal Supremo, al amparo de la Ley de Partidos (2002), disolvió Herri Batasuna y sus herederas Euskal Herritarrok y Batasuna.

Conclusiones
La Transición española consistió en el paso de una dictadura basada principalmente en la represión a una democracia parlamentaria respaldada por el consenso entre los partidos y la justificación de las urnas. La izquierda abertzale, que había surgido alrededor de ETA, no estaba en absoluto preparada para tal desafío. En 1976 ETApm, siguiendo el plan de adaptación de Pertur, pasó voluntariamente a la retaguardia para ceder la dirección del movimiento a un nuevo partido que iba a participar en la Transición. ETAm desechó esa alternativa y se limitó al activismo terrorista.
Las elecciones de 1977, y más tarde la amnistía general, supusieron la consolidación de la reforma de Suárez en España. Aunque con más dificultades, también en Euskadi. Para la ciudadanía, e incluso para la prensa nacionalista, el terrorismo empezaba a perder la legitimidad que había obtenido durante la dictadura franquista. Además, EIA consiguió ocupar el espacio electoral de la izquierda abertzale a través de Euskadiko Ezkerra, amenazando con monopolizarlo. La supervivencia de ETAm estaba gravemente amenazada.
Desde finales de 1977 la organización mili reaccionó ante el reto. En primer lugar, mantuvo la ficción de que bajo la democracia se ocultaba una dictadura militar. En segundo lugar, abandonó su estrategia insurrecional para adoptar la de la guerra de desgaste. En tercer lugar, apadrinó a Herri Batasuna para competir electoralmente con EE. HB era la coalición de cuatro partidos que habían sufrido el fracaso en 1977: ESB y ANV por no conseguir representación, HASI y LAIA por la baja abstención. Los cuatro se habían acercado conscientemente a ETAm, el único referente que les podía transferir popularidad y, en algunos casos, dinero. Pero se habían convertido en «aprendices de brujo» y no pudieron controlar las fuerzas desatadas. ETAm no se conformó con un papel pasivo y, aunque formalmente ausente, se convirtió en otro compañero más.
En cuarto lugar, ETAm se negó a que los partidos participasen en las instituciones y tomasen sus propias decisiones. Purgó a las direcciones de HASI y ANV y, con ellos como sus nuevos vicarios y el respaldo de los supuestos independientes, estranguló la autonomía de HB hasta obligar a ESB y LAIA a salir de la coalición. A principios de 1980 la mayoría de los fundadores de la coalición habían desaparecido de escena. ETAm se convirtió en la organización dirigente, HASI en su brazo político y HB en una mera pantalla electoral, es decir, una copia invertida de la relación de EIA, EE y ETApm.
ETAm consiguió sobrevivir al cambio de régimen, quedarse con la mayor parte de la herencia etarra, instrumentalizar los 150.000 votos de HB como un apoyo a su estrategia violenta y tomar el control de la candidatura. Para los milis intervenir en la coalición e impedirle acudir a las instituciones fue crucial para su perpetuación. El terrorismo y el juego parlamentario siguen lógicas incompatibles, como se demostró cuando EIA, el único partido que se mantuvo autónomo, promovió la disolución de ETApm en 1982. En cambio, desde el punto de vista de la rama civil de la izquierda abertzale, el dominio etarra fue desastroso. ETAm impidió a HB adaptarse, evolucionar y, en general, hacer política, que era el objetivo para el que se había fundado. En última instancia, a finales del siglo XX, la relación de la coalición y sus herederas con el terrorismo condenó al nacionalismo vasco radical a la ilegalización.
Por último, conviene recordar que las decisiones de ETAm tuvieron una consecuencia imprevista: el PNV, que era el partido más votado, salió políticamente beneficiado. Por una parte, la ausencia de HB del Parlamento Vasco le permitió actuar como si gozase de mayoría absoluta hasta 1984. Por otra, la escalada terrorista le convirtió a ojos del resto de partidos en la única fuerza capaz de solucionar el denominado «problema vasco».

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