El Gobierno pudo ser llamado en otros tiempos un sacerdocio. No afectamos nosotros elevarle a tanta categoría. Lo que no podemos consentir es que no sea más que una gerencia. Lo que tenemos derecho a pedir es que sea una Magistratura.
NICOMEDES-PASTOR DIAZ, A la Corte y a los partidos
INTRODUCCION
La FUNDACION PARA LA LIBERTAD tiene como principal objetivo el fortalecimiento de valores cimentadores de nuestro sistema democrático: la libertad, la tolerancia, el pluralismo, la defensa de un País Vasco integrado en la nación española. Todos ellos pueden quedar sintetizados en la expresión "valores constitucionales".
Desde su alumbramiento, la Fundación ha participado en el debate público vasco, en el nacional y en ámbitos internacionales orientando su actividad hacia la defensa de los valores antedichos. En consecuencia, ha sostenido disputas recurrentes con discursos antagónicos y, muy singularmente, con el que sustenta en el País Vasco la actividad terrorista de ETA y aquellas políticas del nacionalismo institucional que, criticando el terrorismo sin combatirlo, han coadyuvado a su permanencia y a la comprensión de su proyecto antidemocrático.
En nuestro Patronato se dan cita personas de muy distinta trayectoria ideológica. Hemos creído siempre que la defensa de la libertad y la democracia en el País Vasco y España reclamaba ese terreno común e imponía la subordinación de legítimas aspiraciones partidistas a la consolidación de un firme compromiso entre distintos en torno a los valores constitucionales que garantizan una convivencia en libertad.
Por eso nos sentimos legitimados para realizar este emplazamiento. Lo formulamos ante la proximidad de una convocatoria electoral de consecuencias trascendentales. Lo dirigimos a la sociedad en su conjunto y, más en particular, a los partidos políticos, a quienes la Constitución encomienda su representación como configuradores de la opinión pública. En última instancia, queremos dirigirnos al Gobierno que resulte de los comicios de noviembre. Con independencia de cuál sea su color político, no podrá desmentir la necesidad de nuestra petición prioritaria: la subordinación de todo cálculo partidista al interés general; tampoco podrá dejar de acompañarnos en nuestras principales aspiraciones: la continuidad nacional, la viabilidad del Estado y el fortalecimiento de las instituciones.
Creemos conveniente elaborar este llamamiento persuadidos de la necesidad de restañar los grandes consensos nacionales en materias que afectan al desenvolvimiento político de España como Estado nacional, identificando los aspectos en los que, más allá del legítimo debate partidario, inherente a una democracia pluralista, se sostiene la continuidad del proyecto común que es garantía de la libertad de todos.
Que la asunción de los contenidos que desgranamos más adelante requiera del Gobierno que pueda materializarlos la obtención de una mayoría muy amplia no nos merece recelo alguno. Puede gobernarse con mayorías dilatadísimas y hacerlo con sentido de Estado, respetando y fortaleciendo los consensos básicos. La ciudadanía tiene memoria de ello.