Acto cívico de homenaje a los conciudadanos demócratas Raúl Centeno y Fernando Trapero
La asociación Ciudadanía y Libertad tiene como objetivo principal crear, propiciar y difundir cultura democrática y para ello organiza diversas actividades, entre las cuales destaca la Fiesta conmemorativa de la Constitución.
Ante el asesinato de los ciudadanos guardias civiles don Fernando Trapero y don Raúl Centeno, los actos festivos en conmemoración del XXIX aniversario de la Constitución española quedan transformados en un Acto cívico de homenaje a estos conciudadanos asesinados, por entender que los constitucionalistas vascos debemos rendir un encarecido homenaje a los que, entre otros, tienen la misión de velar por los derechos y libertades de todos los ciudadanos, y por cumplir esa misión han sido brutalmente asesinados.
Condenamos estos asesinatos, que, además de delitos, son la violación más flagrante de los derechos de las personas a la libertad de conciencia, ideas, etc., y que solo pretenden eliminar el necesario pluralismo de toda sociedad democrática. Hay quien dice que condenar la violencia no sirve para nada, que es retórica, sin embargo condenar la violencia sirve para establecer con nitidez la diferencia entre los que defienden la libertad y los que tratan de ahogarla, entre los que quieren convivir en pluralidad y quienes la niegan, y entre los que tienen dignidad y los indignos.
Pero además, todos los ciudadanos que defendemos la convivencia democrática y las instituciones tenemos la obligación de impedir la existencia de impunidad moral y efectiva de los agresores, tenemos pendiente el desenmascarar a quienes colaboran, justifican y no condenan la violencia para poder ser así una sociedad compuesta de ciudadanos libres.
Algún día nos daremos cuenta de que la democracia no admite todos los fines, ya que no puede admitir su propia destrucción, por lo que no se puede vehicular formalmente acciones tendentes a su propia destrucción, empobrecimiento o pérdida de calidad democrática. Algún día nos daremos cuenta de que o sólo se juega a la democracia o sólo al terrorismo, pero no vale el juego tramposo de estar a dos bandas. Es decir, que el que elige terrorismo debe saber que es precisamente esa elección la que le cierra toda posibilidad política en democracia.
Respecto del terrorismo convendría tener claro el hecho de que los terroristas van a plantear siempre cuestiones que estén fuera de lo posible en democracia, porque la posibilidad democrática ya la tienen. No nos engañemos, utilizan medios antidemocráticos, porque quieren alcanzar fines antidemocráticos. Sobre el terrorismo hay que hablar de sus fines. No son un sinsentido, ni una locura, ni que quieran escuchar la “voluntad del pueblo vasco”, no, lo que han querido siempre es que la democracia no se extienda, ni se consolide, y desean un País Vasco homogéneo, uniforme. Y para conseguirlo matan la pluralidad, la democracia y la libertad de los ciudadanos.
Ganar al terrorismo implica ganarle en todos sus frentes. También hay que ganar la batalla política de establecer claramente los límites de la democracia y decir que fuera de esos límites no hay ninguna posibilidad. Pero si, en cambio, se alimenta la posibilidad de planteamientos que no tienen cabida en las reglas de juego democráticas, esos planteamientos solo se podrán hacerlos fuera de la democracia, acompañados por el terror. Si se transmite la idea de que se está dispuesto siempre a negociar sus pretensiones, no se hace más que animar a subir el listón de estas.
Hay una idea que se repite porque aparece con una gran lógica. Es la idea de que a los terroristas hay que dejarles sitio para que hagan política, para que puedan reconvertirse del terrorismo a la política. Pero la experiencia demuestra dos cosas: que pocos terroristas pasan a la política y que, además, primero toman la decisión de dejar el terrorismo y luego se incorporan a la política exclusivamente, nunca al revés.
El terror divide, y la sociedad lucha contra él en el plano ético y moral, pero muy poco en el plano político. Es decir, el proyecto político de los terroristas no es democrático, porque si lo fuera usarían la democracia exclusivamente. No es que su fin sea democrático, y como “hay déficit democrático” en la actual democracia, no pueden alcanzar la plena y auténtica democracia que quieren implantar, sino que su objetivo es totalitario, y que esta idea sea asumida por la ciudadanía habrá de ser un objetivo para ganar al terrorismo en el plano político.
Respecto del terrorismo debemos de empezar a hablar de sus fines. Los vascos tenemos que reconocer que ETA ha hecho indigno, en gran medida, todo el proyecto nacionalista porque coincide en sus fines, aunque difiere en quien va a tener el poder. Así se pueden entender las declaraciones que, tras cualquier atentado terrorista, realizan muchos líderes, cuando dicen que “ETA debe respetar la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca". La cuestión no es de voluntades. La voluntad sin criterios es un barco sin rumbo. La cuestión es de los principios, valores y planteamientos antidemocráticos que están orientando los discursos y las acciones terroristas. La realidad es que mientras unos vascos viven en el paraíso de voluntad otros viven en el infierno de la amenaza y del terrorismo y a pesar de ello resisten y siguen defendiendo la democracia
Los vascos tenemos que entender que el terrorismo busca como fin hacerse con el poder político por medio de las alianzas tácitas, explícitas e implícitas que sean necesarias para alcanzarlo.
El asesinato de Raúl Centeno y Fernando Trapero es un atentado a la democracia. El atentado a la convivencia democrática y al pluralismo está encarnado en Raúl y Fernando, por ello le rendimos este sentido homenaje, porque encarnan la democracia y porque su recuerdo nos indica que los fines de los terroristas no pueden verse cumplidos. Ya que admitir los fines políticos de los terroristas como legítimos nos convertiría en cómplices políticos y morales de sus asesinatos.
Para finalizar, aunque la vida está humana está hecha de olvidos y recuerdos, como decía el poeta: “Hoy, unos de los nuestros han muerto, (han sido asesinados), ahora tocamos a un poco más de recuerdo”. Tocamos a un poco más de memoria. Y para no olvidar queremos brindar en el XXIX Aniversario de la Constitución y en este Acto Cívico de Homenaje por los conciudadanos Raúl Centeno y Fernando Trapero.