Vocabulario democrático 2002

1- Terrorismo 3- Los Planteamientos Democrático Autonomistas
2- El Ciudadano y la Comunidad 4- Los Planteamientos Nacionalistas

 

2- El Ciudadano y la Comunidad

 

Ciudadano : en una sociedad democrática el ciudadano es el sujeto de la vida política, y como tal goza de derechos y deberes, y participa en el Estado y en la sociedad, con el objeto de sentirse autobligado por las leyes democráticas. Ciudadano es el hombre libre, sujeto de derechos, que acuerda con sus iguales dar su consentimiento y someterse a la ley que los garantiza
A su vez, el ciudadano debe decidir libremente cuál debe ser la organización social, cultural y política que escoja. La esencia del ser humano no deriva del hecho de ser miembro de un grupo social, sino de tener capacidad para decidir cómo quiere que sean las reglas de ese grupo social.
El pensamiento de la modernidad propugna que sólo la persona individual puede ser sujeto de derechos, superando así que entidades colectivas y etéreas ("el pueblo") lo puedan ser. Hoy en día nada democrático puede desarrollarse contra el principio de ciudadanía, ya que la condición de ciudadano otorga el derecho a elegir entre una pluralidad ideológica.
Ser ciudadano implica el reconocimiento de una igual dignidad sustancial, cuya traducción jurídica mínimamente necesaria consiste en el respeto a la Declaración Universal de Derechos del Hombre.
Para los nacionalistas el ciudadano no es un sujeto de derechos, sino de deberes para con la patria. No tiene mas derechos que los que le confiere el hecho de pertenecer a la comunidad, y para pertenecer a la comunidad hay que dar pruebas de aceptar el ideario nacionalista. Por ello Arzallus, ha dicho que en Euskadi "hay ciudadanos y vascos". Esto es, hay personas que no aceptan lo que ordena el nacionalismo, por lo que no son patriotas (los ciudadanos) y otras que siguen los deberes impuestos por la comunidad nacionalista (los vascos).

Ciudadanía : es un status jurídico de la persona individual, que significa que todo ciudadano tiene un peculiar conjunto de derechos y libertades que están unidos a deberes y responsabilidades.
La ciudadanía, definida por el derecho del hombre a su libertad, es inseparable de la igualdad y, por tanto, tiene vocación universal. La ciudadanía está unida a la democracia y a la participación política, lo que significa que el individuo y sus derechos son los valores básicos y el fundamento de todo el orden jurídico.
Hablar de ciudadano significa, efectivamente, dar una supremacía al individuo frente a sus grupos de pertenencia, lo que no todos lo aceptan y, en cambio, defienden la superioridad del grupo sobre el individuo, imponiendo los supuestos derechos del pueblo de Euskal Herria, sobre los derechos a la vida y a la participación política de las personas por medio de amenazas y asesinatos.
El concepto de ciudadanía debe contemplarse como un conjunto de derechos, cuya determinación ha ido evolucionando con el paso de los siglos, por lo que no se puede considerar como un hecho natural, siendo más bien una construcción social, que se ha ido enriqueciendo con las ampliaciones de los derechos y elevando el nivel de la igualdad y de las exigencias de la dignidad humana.
La ciudadanía es un status que cabe exhibir tanto dentro como fuera del propio país, ya que cualquier Estado se sabe obligado a defender, con las medidas que estén a su alcance, a sus ciudadanos injustamente tratados en otras naciones.
Ahora bien, una cosa es atribuir la preeminencia al individuo y otra muy distinta creer que sólo el individuo tiene derechos, o que el individuo no puede pedir protección para que se respete aquello que él ama por formar parte de la identidad del grupo en el que ha crecido, en el caso de que por no encontrarse éste entre la mayoría dominante se sienta instado a abandonar sus peculiaridades, si quiere evitar su exclusión.
La convivencia entre los derechos del individuo y los derechos de los grupos, junto a la necesidad de buscar metas comunes que unifiquen en un determinado sentido la acción de los ciudadanos es, probablemente, el reto más complejo ante el que se encuentra la sociedad actual, y en cuya solución es obvio que habrá que considerar la realidad histórico-social de cada país.
Ser ciudadano se refiere no sólo al mundo de lo jurídico sino también a la relación con el modo como se desarrolla la humana condición social, con la forma como se construye el ámbito de la identidad social y con la manera de orientar la iniciativa individual dentro de la propia sociedad.
La ciudadanía tiene como función principal consolidar la convivencia haciendo posibles los derechos iguales en una sociedad de desiguales.

Ciudadania vasca: el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma del País Vasco atribuye la condición política de vascos a "quienes tengan la vecindad administrativa, de acuerdo con las Leyes Generales del Estado, en cualquiera de los municipios integrados en el territorio de la Comunidad Autónoma Vasca, y a los residentes en el extranjero, así como sus descendientes, si así lo solicitaren, que hubieran tenido su última vecindad administrativa en Euskadi, siempre que conserven la nacionalidad española" (Art.7).
En el Estatuto se define el sujeto político de la ciudadanía por la vecindad administrativa; es decir, por medio de la expresión de un acto voluntario de arraigo en un espacio municipal de Euskadi.
Sin embargo, el nacionalismo basa el principio de ciudadanía en la nacionalidad obtenida por vía de adhesión ideológica a un determinado proyecto de construcción nacional, para poder configurar así una comunidad nacionalista. Arzallus ha declarado que en Euskadi "hay vascos y ciudadanos", esto es que, los únicos vascos son los nacionalistas, los patriotas, y que los demás son simples ciudadanos o habitantes, que tendrán limitados sus derechos.

Ciudadanía plena : significa que en la ciudadanía de los derechos individuales todos debemos ser iguales, sin embargo, en Euskadi, de hecho, se niega la plenitud de los derechos a una parte de los vascos. Prohibir a las personas elegir y ser elegidos, por medio de amenazas que obligan a marcharse o a eludir el compromiso de ocupar cargo político, por asesinatos, o por un censo y un DNI basado en adhesión ideológica, es la forma más absoluta de negar el derecho a la ciudadanía.

Ciudadanía múltiple : proclamar la ciudadanía múltiple, implica la pertenencia de los ciudadanos a la modernidad, esto es, poder ser, por ejemplo, vitoriano, alavés, vasco, español y europeo a la vez, es decir ciudadano del mundo.

Principio de ciudadanía : debe ser entendido de forma democrática, es decir como el de "una persona, un voto", el de la responsabilidad individual, la dignidad, la no discriminación, el respeto a las opiniones de los demás, la solidaridad, la tolerancia y el desarrollo sostenible. En este principio de ciudadanía se reconoce la condición política de vascos a todas las personas que gozan de vecindad en alguno de los municipios de Euskadi. En definitiva, una ciudadanía basada en los derechos que se comparten y no en la similitud étnica.
La ciudadanía es el principal instrumento de integración de los individuos en el pueblo español basándose en su libertad y en su igualdad ante la ley.
Sin embargo, ni la historia, la lengua, la cultura, la etnia, el territorio, ni el pueblo (Euskal Herria) pueden ser transformados en sujetos de derechos, ya que tienden a limitar la libertad de los ciudadanos y los convertirían en sujetos subordinados. Los individuos tienen condición de ciudadanos por encima de su calidad de miembros de una, real o supuesta, comunidad nacional.

Principio de territorialidad : pensar en territorios es pensar en conquistas, reconquistas, recuperar territorios perdidos, por encima de las personas. Pensar en territorios es deshumanizar la política, por lo que es necesario que los vascos pensemos menos en metros, en territorios, y más en personas, en ciudadanos.
Ejemplo de la primacía del territorio sobre las personas es Udalbiltza, que es el embrión de un parlamento de ideología única, elegido por territorios, no por personas, para constituir la comunidad pura de los nacionalistas: si un concejal de un ayuntamiento está presente en dicha asamblea se le contabiliza como todo el municipio.
En las tesis soberanistas se utiliza el principio de territorialidad, y no se acepta el principio democrático de una persona un voto; pero como estos dos principios pueden entrar en colisión si alguno de los territorios consultados no aceptase la unidad de Euskal Herria, entonces se utilizaría la violencia, que para eso está ETA. Como en la práctica estos dos principios tienen difícil reconciliación, ya sin tapujos se ha presentado una propuesta de confección de censo electoral claramente antidemocrática en el que estén sólo los nacionalistas, y así se soluciona el problema.

Comunidad Autónoma : según la Constitución Española es una institución territorial dotada de autonomía para la gestión de sus intereses.
Según el Estatuto es la forma como se constituye el pueblo vasco dentro del Estado español, de acuerdo con la Constitución y con el propio Estatuto, y está integrada por Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, y tendrá derecho a integrarse Navarra, si lo desea cumpliendo un determinado procedimiento.

Pueblo: es la asociación libre y voluntaria de individuos libres e iguales, democráticamente hablando. Sin embargo, el término pueblo puede tener significados bien distintos: filosóficamente, se entiende como una totalidad orgánica que supone atribuir a una persona o pequeño grupo de personas la interpretación de esta idea abstracta y totalitaria de pueblo.
Sociológicamente coincide con el concepto de población, es decir, es una colectividad de personas físicas cuantitativamente mensurable que integran un Estado.
O bien ideológicamente, se entiende como aquellas personas o grupos que por profesar ciertas ideas o poseer determinadas cualidades, y porque son o se consideran que son mayoritarios, se entiende que pueden equivaler al pueblo. Es decir se hace coincidir el concepto de pueblo no con la totalidad de los ciudadanos, sino con un determinado grupo de éstos.
Rousseau se inclina por una noción sociológica al decir que los asociados por el pacto social "toman colectivamente el nombre de pueblo y en particular se llaman ciudadanos, como partícipes de la autoridad soberana".
Según la concepción liberal el pueblo sólo existe como un todo imaginario y únicamente en el momento del acto electoral.

Pueblo vasco : para los demócratas constitucionalistas vascos, es la suma de todos los vascos realmente existentes en cada momento, porque "pueblo" es sociedad, ciudadanía, la variedad infinita de una multitud cuya esencia reside en su misma pluralidad. El concepto de pueblo tiene un sustrato exclusivamente democrático y racional por lo que las demás consideraciones (origen, raza, lengua, cultura, etc) deben ser irrelevantes en política.
Sin embargo, para los nacionalistas es una comunidad en la que sus miembros hablan en nombre del Pueblo Vasco (Euskal Herria), porque se creen los elegidos para formar el auténtico pueblo y los depositarios de sus esencias, definidas previamente. Buscan diferencias con todo lo exterior y, a la vez, difuminan las diferencias culturales internas para que la identidad del Pueblo Vasco sea única, inmutable, uniforme, e incompatible con otras identidades.
Sus miembros (el partido-guía) son los únicos intérpretes de lo que quiere el Pueblo dotado de una "voluntad de ser", y niegan la calidad de vasco auténtico al que antepone los derechos individuales a la voluntad del pueblo, que es tratado como enemigo del Pueblo.
Usan la violencia porque se le niega al Pueblo vasco a decidir, y la culpa de la violencia es de los que no quieren cumplir por las buenas los deberes del Pueblo (la culpa es de las víctimas) ya que (los asesinos) se dedican a la purificadora labor de librar al Pueblo de sus enemigos y de hacer cumplir sus designios.
Repiten que el destino de la historia del Pueblo Vasco es inexorablemente la independencia, la libertad del Pueblo, por ser poseedor de derechos naturales, históricos e irrenunciables. Tratan de legitimarse por el origen, la historia y el victimismo, es decir bien diciendo que siempre han estado aquí (desde Cromagnón, o algo así) y son los originarios, bien porque el Pueblo Vasco tenía una identidad que los emigrantes, enviados por los enemigos, han difuminado o quitado, y por tanto se le tiene que reconocer la situación anterior, o bien porque además, el Pueblo siempre ha sido perseguido y se le ha negado lo "suyo", y por eso tiene derecho a recuperar lo perdido.
Como para poder cumplir los deberes que impone el Pueblo chocan con las limitaciones que establecen las reglas de la democracia, dicen que los derechos del Pueblo son anteriores (históricos) a la democracia, y que, por ser irrenunciables, los derechos y libertades de cada persona individual no pueden limitarlos.
También se vanaglorian de que todavía no han aceptado las reglas de la democracia (la Constitución) porque es extranjera, impuesta y extraña a las esencias del pueblo vasco.
Para los miembros del Pueblo la única salida posible (la construcción nacional) es que todos abracen el nacionalismo, y si no se está por la labor, la violencia sirve para domesticar a los díscolos que desoyen los deberes y el destino del Pueblo. Como el destino del Pueblo es que en Euskadi, en su estado natural y puro, no debería haber más que nacionalistas (Udalbiltza), es por lo que rechazan un proyecto de convivencia común para nacionalistas y no nacionalistas (Constitución y Estatuto).
En definitiva, los planteamientos nacionalistas se basan en transferir los derechos individuales al pueblo. De este modo, cuando el nacionalismo habla de libertad, autodeterminación, autonomía, derechos de la personalidad, etc, no se refiere a los que poseen cada uno de los ciudadanos, sino a la libertad, autodeterminación, autonomía y derechos del Pueblo Vasco. Los individuos solo gozarán de esos derechos si se identifican con los rasgos de la identidad colectiva del pueblo, que definidos previamente por el PNV, se presentan como la identidad o personalidad de una comunidad cultural preexistente.
Pero desde un punto de visto democrático, no hay más Pueblo Vasco que el señalado en el artículo 7 del Estatuto de Autonomía, es decir, el conjunto de habitantes de los territorios de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya, así como los residentes en el extranjero. Y es que en la realidad política, no existe un sujeto de derechos políticos llamado Pueblo Vasco distinto de la ciudadanía.

Sujeto colectivo vasco : desde hace algunos años la política del nacionalismo vasco está presidida por la búsqueda obsesiva del sujeto colectivo, porque el sujeto colectivo vasco como tal no ha existido nunca y además, el momento histórico de su constitución ha pasado, siendo hoy extemporáneo su deseo.
El hecho de que los nacionalistas insistan y reiteren que es necesario el reconocimiento del pueblo vasco como tal, o que una consulta popular permitiría el reconocer al pueblo vasco como sujeto activo, o que es necesario el reconocimiento del derecho de pueblo vasco a la autodeterminación o a decidir su futuro, etc., significa que dicho sujeto colectivo no existe y que tiene serias dificultades para existir por lo que se está buscando si por arte de magia o por medio de algún acto se reconoce dicho sujeto colectivo inexistente.
El nacionalismo busca la constitución del sujeto político pueblo vasco no por vía de las instituciones políticas, sino por la expansión y radicalización de su propia subjetividad, lo cual nunca lo va encontrar en la historia real. Un Estado nacional no puede identificarse totalmente con el sujeto colectivo: eso no ha existido nunca. Los únicos sujetos colectivos existentes son los que tienen la capacidad de poner límites a la subjetividad para que pueda surgir el espacio público de negociación, de compromiso, de limitación y que se objetivan en instituciones plurales y democráticas que son límites necesarios para constituirse en espacio público.

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