Vocabulario democrático 2002

1- Terrorismo 3- Los Planteamientos Democrático Autonomistas
2- El Ciudadano y la Comunidad 4- Los Planteamientos Nacionalistas

 

4- Los planteamientos nacionalistas

Conflicto histórico : basar el nacimiento del nacionalismo y posteriormente de ETA en la consecuencia y respuesta a un conflicto permanente que se inicia en las guerras carlistas, y con la abolición de los fueros en 1839 y 1876 es faltar a la verdad histórica.

Las guerras carlistas de 1833-39 y 1874-76 fueron guerras dinásticas, legitimistas e ideológicas, pero no fueron expresión de ningún contencioso entre las provincias forales y el gobierno central.

La abolición de los fueros en 1876 fue consecuencia de las guerras, no su causa. Incluso dicha abolición fue corregida en 1878 con el Concierto Económico que sirvió de poderoso instrumento para la primera industrialización y enriquecimiento de Vizcaya y Guipúzcoa.

El nacionalismo vasco nació en 1890, por un lado, como reacción a la modernización que suponía en la organización política las ideas liberales contraponiendo la reintegración foral, y por otro lado como reacción a los cambios económicos y sociales de la industrialización vasca que se veía como una amenaza a la identidad tradicional (fueros, religión católica, euskera, vida rural).

El conflicto se creó en ese momento a causa de la resistencia de un sector de la poblaciónal pluralismo cultural y político de la sociedad vasca producto de la industrialización, generando una fuerte división en el seno de propia sociedad vasca.

Igualmente el nacimiento de ETA no fue la respuesta a la dictadura de Franco ni a un conflicto histórico no resuelto, ya que entre 1977 y 1979 se logran la amnistía, la democracia y la autonomía más amplia de Europa, pero el terrorismo lejos de remitir arrecia más si cabe. ETA crea un conflicto nuevo al ahondar la división en la sociedad vasca combatiendo la democracia, utilizando métodos antidemocráticos, propugnando la independencia para obtener el poder político y controlar la sociedad sin límites democráticos tratando de resolver el histórico propósito del nacionalismo de acabar con el pluralismo de la sociedad vasca.

 

Conflicto político : el nacionalismo dice que existe un conflicto que tiene naturaleza política, pero en realidad lo que está diciendo es que tiene naturaleza histórica, concretamente 160 años en palabras de Ibarretxe, es decir un conflicto político sin resolver históricamente. Pero la realidad es muy distinta, porque el problema histórico ya está resuelto en el Estatuto de Autonomía. Dado que si tiene naturaleza política es que surge del normal pluralismo político existente en la sociedad vasca donde hay distintas concepciones y propuestas respecto a cual debe ser nuestra articulación con el resto de España.

En Euskadi existen problemas políticos, como en todas las comunidades y países, pero no existe un conflicto político previo, irresuelto, que justifique la superación del actual marco jurídico, y mucho menos, que justifique la violencia.

Según el nacionalismo existe en el origen de los tiempos un pueblo oprimido que nunca se insertó por voluntad propia en el entramado institucional de los Estados en los que se sitúa, y al que se le niega su identidad.

El nacionalismo plantea que es un conflicto tan específicamente distinto a los conflictos ordinarios, que su solución es previa al sistema de legalidad. Es decir, que debe resolverse rompiendo las reglas de juego consensuadas y establecidas como reglas de derecho, como son el Estatuto y la Constitución.

En Euskadi no hay un conflicto étnico, religioso, social, ni cultural, no somos víctima de una dominación nacional por parte de otro país, ni por otra etnia, ni la cultura vasca ni la lengua son atacadas consciente y voluntariamente por nadie. Con el Estatuto y la Constitución hemos resuelto el conflicto sobre la cuestión nacional restableciéndose la democracia yla institucionalización de la ciudadanía plural. El único conflicto existente es el que provocan los terroristas e intolerantes contra los demócratas y sus instituciones.

 

Conflicto con el Estado: el nacionalismo defiende la teoría del contencioso o conflicto con el Estado que se basa en que Euskal Herria es una comunidad diferenciada y minada por un Estado centralista y colonizador; lo obligatorio es restaurar la situación inicial y resolver “el contencioso histórico con el Estado”.

Pero son muchos los vascos que no asumen la idea del contencioso, es decir, no comparten los mitos que ciertas “élites” repiten hasta la saciedad para perpetuarse, aún a costa de que a los que no asuman el catecismo les tilden de no ser vascos. El único contencioso o conflicto en el que hoy se ven sumidos los demócratas vascos es la violencia y el terrorismo de ETA.

 

Conflicto de España y Francia con Euskal Herria : en la propaganda de Udalbiltza, “Euskal Herria ezagutzen”, se dice textualmente: “Euskal Herria está ubicada entre dos Estados que le niegan su identidad como Pueblo y, hoy, los vascos no disfrutamos de ninguna institución común”.

Ni histórica ni legalmente ha existido un pueblo vasco unificado ni que aspire mayoritariamente a la unidad. El ideal político de los nacionalistas de una Euskal Herria unida, o nación que está a punto de nacer, se asemeja a las proclamas de la Gran Alemania, Gran Serbia o la Gran Israel que reivindican límites territoriales remotos (de la época de David, etc).

 

Bilateralismo : el bilateralismo confunde país con ideología. La política vasca se ha entendido como la relación bilateral entre el Partido de la Nación que corresponda (PSOE o PP) y el PNV. Lo que significa considerar al PNV como el único representante del País Vasco, suinterpretación partidaria del Estatuto es la que representa a todos los vascos, etc.

Sin embargo, en las últimas elecciones generales, del 2000, el resultado electoral en Euskadi arrojó el siguiente reparto de los 19 escaños: 7 PNV; 7 PP; 4 PSE; 1 EA. Es decir, 11 escaños para los constitucionalistas y 8 para los nacionalistas. Ni qué decir tiene que la desviación se produce por causa del terrorismo que actúa como plus no democrático a favor del nacionalismo.

 

Derecho a la diferencia; el hecho diferencial : el derecho a la diferencia es un mito, ya que el hecho de que existan diferencias no implica necesariamente que deban ser conservadas, ni que su existencia tenga quegenerar derecho alguno.

La experiencia muestra que si remarcar la diferencia respecto a lo que se considera extraño, se une a negar la diferencia hacia dentro del grupo social, ello se traduce en imposición política, en racismo.

Sin embargo, el derecho a la diferencia es utilizado para justificar la desigualdad en los derechos de losindividuos de una sociedad. El derecho a la diferencia se justifica porque se entiende que la etnia es una comunidad cuyos miembros comparten una serie de rasgos diferenciales que les dota de una personalidad propia. Yqueesta personalidad propia, por ser el mero hecho de ser diferente, posee el derecho a ser respetada por encima de la universalización de los derechos de las personas, ya que la diferencia está determinada por factores naturales y originarios, esto es, anteriores a la universalización de los derechos cívicos. De este modo el nacionalismo argumenta que los vascos nacionalistas por ser diferentes, posee más derechos que el resto de los vascos, que vivirán como los alemanes en Mallorca, esto es con menos derechos.

Según el nacionalismo quien tiene el derecho a la diferencia no es el individuo sino la comunidad, mejor dicho, quien tenga el poder y el control de ella. Así sereivindica el derecho a la diferenciade la comunidad para establecer la homogeneidad de los miembros de esa comunidad. Los individuos son homogéneos, no son diferentes, ya que solo las etnias son diferentes unas respecto a otras, no admitiendo la disidencia dentro de la propia comunidad, ya que quienes disienten no son vascos, no pertenecen a la comunidad y deben ser expulsados y/o aniquilados.

 

Racismo : el racismoentiende el mestizaje como el comienzo de la “degeneración”; sin embargo, lasrazas no son fenómenos biológicos, sino culturales, en permanente cambio. No existe persona, ni movimiento social ni político que se adscriba voluntariamente al racismo. Nadie proclama ni reconoce que es racista, los racistas siempre son otros. Sin embargo, el nacionalismo vasco tiene como fundador a un racista, Sabino Arana y Goiri, prueba de ello son sus escritos, un racista decimonónico. El racismo, como todas las ideologías, se va acomodando a los nuevos tiempos en sus formas pero subsiste bajo forma de odio a lo extraño, en ciertopurismo racial e intolerancia al no aceptar que existan mezclas. Los vascos, como todos los pueblos, somos mezcla, somos mestizos y diversos.

La eterna búsqueda de la diferencia llega a tergiversar la realidad y presentar una ficción de país, inexistente, sólo con tal de poder decir que somos distintos. Pero, sobre todo, subrayar en exceso la diferencia hacia lo que se considera externo y a la vez hacer un canto al enriquecimiento que ello supone, nos hace ideológicamente vulnerables al racismo y a la xenofobia basados en el origen (odio y rechazo a lo que se dice que esespañol) y a la segregación.El “que se vayan” (alde hemendik) se tiene que desterrar de este país, por ser una consigna racista, excluyente y antidemocrática.

 

Odio ; xenofobia : nadie reconoce que odia, siempre somos odiados. Pero si alguien viste con colores rojos y amarillos, o a alguien le regalan un objeto que tenga los colores rojos y amarillos esto produce asco y repugnancia en muchos vascos. Lo que se quiere odiar es español. Español es el mayor insulto entre nacionalistas, y significa arrojarle fuera de la comunidad del grupo, no admitirle en el grupo, la exclusión. Porque todos sabemos que la exclusión social, económica y política del grupo de privilegiados es la finalidad del odio y de la xenofobia.

Etnicismo : Los rasgos comunes con el resto de los seres humanos dominan siempre sobre los distintivos, la diversidad interna del grupo que se pretende étnicamente homogénea es tan enorme que hace imposible establecer en qué se basa su peculiaridad. La permanente búsqueda de la pureza implica dejar fuera del modelo puro a la mayoría de la población.

El etnicismo se basa en que los individuos son capaces de mestizaje, pero los pueblos no; no se pueden fundir, sólo yuxtaponer, porque se conciben los pueblos como homogéneos en el interior y separados en lo exterior. Sin embargo, lo que se llama etnias originariamente puras no son más que mestizajes, cuyas claves han sido olvidadas o disfrazadas por la reconstrucción fabulosa de la historia y la literatura.

Los vascos tenemos tantos elementos en común con el resto de españoles que negarlo sería negarnos a nosotros mismos.

Totalitarismo :ideología que pretende subordinar el ser humano al dominio completo y total del Estado omnipotente por medio de la manipulación socio-psicológica e ideológica de la conducta de masas, el control represivo de toda la vida pública y privada de cada ciudadano a través del terror cotidiano.

Se destaca por el control todopoderoso y terrorista de toda la sociedad y cada uno de sus habitantes.

El regimen totalitario utiliza la imagen del enemigo para mantener el dominio psicológico de las masas, inhibe las intenciones humanas, degradando y destruyendo la personalidad; transforma al individuo en instrumento de la maquinaria burocrática. Elimina la sociedad civil y militariza la vida pública, y aplasta la dignidad humana. Las manifestaciones del totalitarismo se basan en las ideas de fascismo, corporativismo, nacionalismo, etc.

Irredentismo : idea surgida en Italia a fines del siglo XIX que basaba su justificación política en la recuperación de los territorios perdidos en tiempos pasados. Es una forma de nacionalismo por la cual se inventan nuevos territorios “irredentos” que hay que unir porque forman parte de la auténtica nación.

Uno de los problemas con que se encuentra el irredentismo vasco es con la delimitación de los territorios que deberán formar parte de un hipotético estado vasco. No hay acuerdo al respecto, puesto que algunos al basar la idea de nación en la historia, proponen como justificación la existencia de un supuesto Ducado de Vasconia (siglo VIII), otros, en cambio, proponen como delimitación territorial a recuperar el reinado de Sancho III el Mayor de Navarra (1005-1035) ya que fue el rey cristiano más poderoso en la península, etc. Pero la postura más extendida hoy es la de los que basan la nación en la lengua unida a divisiones territoriales medievales, por lo que proponen como límites territoriales a recuperar, el actual País Vasco, Navarra y parte del departamento francés de los Bajos Pirineos. Sin embargo, parece muy difícil recuperar algo que históricamente no ha existido nunca.

Tergiversación de la historia : muchas propuestas políticas en Euskadi se han legitimado, y se legitiman, por la Historia; así, tenemos Territorios Históricos, Derechos Históricos, etc, es decir, el uso de la historia como legitimación es un recurso muy habitual en el nacionalismo.

Sin embargo, la distinta valoración que se concede a los factores históricos es precisamente una de las diferencias entre nacionalistas y constitucionalistas.

Desde la perspectiva nacionalista, la historia es un contencioso permanente entre el “Pueblo vasco” y el Estado español, que en un principio fue el contencioso entre el pueblo vasco y los romanos, luego contra los godos, luego contra el reino de Castilla y en los últimos 160 años con el contencioso con el Estado Español. Esto justifica que haya vascos de primera, los euskaldunes, que a lo largo de la historia han resistido y no se han dejado romanizar, y vascos de segunda, los que se han dejado romanizar.

Se ha producido una tergiversación de la historia, y los arquetipos históricos tales como Roncesvalles, matxinadas, Zumalakarregi, etc, tratan de justificar una opresión secular y la guerra continua.

Para ello, se presenta la historiade Euskadi como una continua pérdida de territorialidad, desde el supuesto “Ducado de Vasconia” (siglos VII-VIII) hasta la actualidad, que hay que reconquistar y recuperar de nuevo. Este es el mito de lo que teníamos, y nos lo han quitado, y se nos tiene que reconocer por la legitimación de la historia; por ello llevamos 160 años de guerra por la independencia perdida.

Además, se plantea que el fin de la historia de los vascos es la independencia, y de este modo, se trata de superar y ocultar la lucha de clases, la lucha por las libertades, el autonomismo, etc, como elementos dinamizadores del devenir histórico de los vascos.

La historia nacionalista es una historia hecha sólo de heroísmos propios y de agravios ajenos. Y, además, modifica la geografía y hasta la biología para encerrarse en una identidad hermética que divide así el mundo entre un “ellos” y un “nosotros” irreconciliable.

En el fondo, se trata de eliminar de Euskadi todo rastro de cultura o interpretación histórica que no sea nacionalista, dejando a todos los demás vascos sin memoria histórica.

Para los constitucionalistas, sin embargo, la historia contemporánea es el contencioso entre dos partes del pueblo vasco con dos modelos distintos de Estado español, porque la historia es el reino de la libertad y no de la necesidad.

En la historia de Euskadino aparece la riqueza de todas las corrientes de pensamiento, únicamente la nacionalista, cuando en realidad el nacionalismo vasco nace en las Guerras Carlistas (hace 160 años), es decir, en la lucha contra el liberalismo, defendiendo el legitimismo del antiguo régimen patrimonial.

Sin negar que han existido muchos integristas y reaccionarios en nuestra historia, es necesario reivindicar las aportaciones a la modernización y progreso de Euskadi llevadas a cabo por la Ilustración, el liberalismo, el socialismo, etc. Así, la aportación de los vascos a la construcción del Estado español es algo históricamente incuestionable, y que sólo las tendencias prejuiciosas y etnocéntricas del nacionalismo vasco tratan de ocultar, faltando así a la verdad.

Tampoco la historia puede basarse únicamente en la perspectiva de la existencia a priori de un carácter colectivo del pueblo vasco, ya que, por un lado, este carácter es cambiante, y, además, su comportamientoa lo largo del tiempo no está determinado de antemano y, por tanto, como ocurre en todos los pueblos,el carácter colectivo del pueblo vasco ha sido incoherente consigo mismo.

En la historia vasca se hace necesario : objetivar los estereotipos cargados de prejuicios y xenofobias que no aparecen explicitados (p.e. todo lo español es rechazableu ocultable); evitar las divisiones entre amigos y enemigos, buenos y malos; y plantear que el ámbito de la historia no es sólo el Estado-nación, sino que también somos miembros de otras entidades (ciudad, región, continente) o de grupos no delimitados por territorios (mujeres, hombres, profesiones, urbanos, rurales, obreros, aristócratas, etc). La historia de un país no puede confundirse con la historia política, ni se puede reducir a ella, y mucho menos se puede pensar que ese país sea superior a otro, por el mero hecho de ser el nuestro.

Criminalización del nacionalismo : criticar no es condenar, como reprochar una equivocación no es sinónimo de llamar mentiroso a nadie. Solo si uno tiene algo que ver con el crimen puede pensar que se le está criminalizando cuando a uno cuando le señalan un error. Un error no es un crimen. Los errores no son patrimonio exclusivo de nadie, que aquí todos nos equivocamos conforme a nuestro leal saber y entender, pero también debemos saber encajar las críticas.

El problema reside en que cuando desde el nacionalismo se envían constantemente mensajes contradictorios, y no existe una gran coherencia se producen posibles lecturas que unen las ideas nacionalistas con los crímenes.Así, cuando se dice que la autodeterminación no tiene nada ver con la violencia, pero a renglón seguido se propone que para alcanzar la paz es necesario reconocer la soberanía. Entonces, alguna relación tendrá que haber. O cuando Begoña Errasti repite que EA tiene los mismos fines, pero usa distintos medios, que ETA, cuando todos sabemos que es muy difícil separar fines y medios.

Incluso los obispos vascos afirman que desde la ética no es legítimo confundir nacionalismo con terrorismo. Evidentemente, el nacionalismo es anterior al terrorismo y es posible que acabe el terrorismo y continúe el nacionalismo, pero no hay que olvidar que el terrorismo no se da en el aire, en la nada, sino que se desarrolla y se ampara en las referencias políticas del nacionalismo, por lo que tampoco se pueden ocultar las relaciones y responsabilidades que existen entre ambos.

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