Vocabulario democrático 2002

1- Terrorismo 3- Los Planteamientos Democrático Autonomistas
2- El Ciudadano y la Comunidad 4- Los Planteamientos Nacionalistas

 

4- Los planteamientos nacionalistas

Identidad : hay dos modos de entender la identidad, o bien, basando la identidad en la diferencia con el otro, fomentando esa pretendida diferencia, como un rechazo a la diversidad y a la pluralidad, lo que significa la exclusión del otro; o bien, resaltando las características comunes en el seno de la diversidad.
Esto significa que todas las personas tenemos distintos niveles de identidad : la identidad personal; la identidad grupal que es la identificación de los diversos grupos a los cuales se pertenece (regionales, nacionales, etc.) no excluyentes, y que existe en la diversidad y debe estar abierta a los cambios; y la identidad basada en la igualdad de todos los seres humanos que en Europa es la voluntad que forma las decisiones políticas que no puede ser arbitraria sino reglamentada por las leyes, la libertad humana, la justicia social y el progreso.

Identidad compartida : el nacionalismo de algunos vascos, a espaldas de la historia, ha contrapuesto el ser vasco con el ser español y esta contraposición se ha querido imponer a todos los vascos. Es empobrecedor limitar la identidad personal a ser vasco o a ser español, ya que la riqueza de una persona radica en las identidades compartidas. Los vascos no podemos renunciar a la identidad española dado que las referencias culturales, sociales y lingüísticas son comunes, en gran medida, a las del resto de los españoles. Sería pedirnos a que renunciásemos a nosotros mismos, basándose en una contraposición falsa, en un falseamiento de la historia y de la realidad actual, la cual debemos aceptar tal como es.

Identidad colectiva de los vascos : definir la identidad colectiva vasca es tarea muy complicada, porque si la basamos en valores universales (derechos humanos, etc) que se asumen por la mayoría de los ciudadanos no nos diferencian de los demás, y si, en cambio se basa en valores muy diferentes no pueden ser asumidos por la mayoría. Por ello nunca se define con precisión, y necesita de una autoridad que diga en cada momento cuál es la identidad colectiva de los vascos..
Para que la identidad cultural se acepte socialmente también se tendrá que aceptar una autoridad común para definirla. El partido es quien define la identidad, quien es vasco quien no, quien es auténtico o no, quien protege la identidad y quien la combate. En la realidad, la llamada identidad colectiva vasca no es mas que el planteamiento ideológico de un partido que trata de imponer su ideario a todos los vascos.
La identidad nacional, para ser democrática, debe estar acompañada por una paralela conciencia de pluralidad, ya que la identidad nacional permanente e uniforme no existe.
La lealtad a una constitución democrática es la única forma de garantizar la identidad colectiva, es decir nacional, puesto que entonces se encuentra fundada en la lealtad a los usos democráticos y a los derechos fundamentales de la persona, ya que en una sociedad democrática no está amenazada la identidad colectiva.
La búsqueda constante de la identidad de los vascos lleva al falseamiento de la realidad, basándola en mitos, porque no se pueden definir los rasgos de ninguna identidad, dada la pluralidad existente dentro de la comunidad, y, además, hoy se plantea como el sentimiento de querer pertenecer a la comunidad nacionalista en contraposición a otra comunidad inexistente.
La búsqueda de la identidad no es más que la necesidad de que a uno se le reconozca exclusivamente en referencia a sí mismo, porque su identidad está en duda. Es la obsesión de hacerse uno mismo sujeto constitutivo de todo, dicho de otro modo, los vascos solo nos definimos y nos constituimos a nosotros mismos sin interferencias de nadie. Sin embargo, la identidad se recibe y se construye en la relación con los demás, en el reconocimiento del otro, para que el otro te reconozca y te construya junto contigo. En el mundo político moderno nada se puede construir a sí mismo, viendo a los otros como enemigos que ponen en peligro mi identidad, cuando en realidad los otros (las otras sociedades, países e identidades) son imprescindibles para construir la identidad que hoy en día siempre será cambiante, y por tanto plural.
Se plantea la incompatibilidad esencial entre los que sienten pertenecer a la nación vasca, y los que sienten pertenecer a la española, de este modo no se tiene en cuenta a la mayoría de los vascos, tanto a los que sienten pertenecer a las dos, como a los que no se "sienten" especialmente de ninguna.
La identidad de los vascos no se puede definir por su supuesta incompatibilidad con gran parte de sí misma, es decir, por su incompatibilidad con España, pero se plantean este y otros mitos incompatibles sobre la identidad de los vascos para hacer imposible una solución de convivencia en pluralidad. Así, se plantea una identidad nacional vasca como única posible, inmutable y eterna e incompatible y, por tanto, excluyente con otras identidades.
En la realidad, los vascos, como todo ser humano, tenemos sentimientos e identidades múltiples, complejas y no excluyentes, sino complementarias, y además esos sentimientos han ido cambiado a lo largo de nuestra historia.
Sin embargo, en Euskadi, a pesar de los esfuerzos de los nacionalistas, no hay enfrentamiento entre pueblos o identidades, porque los demócratas vascos no nacionalistas, a pesar de todo, desean la convivencia con los nacionalistas.
La identidad colectiva realmente existente está compuesta de tradiciones y préstamos, de cosas que nacieron aquí y de cosas que han venido de fuera, de gente con raíces familiares autóctonas, de emigrantes, y, sobre todo, de mucho mestizaje entre lo uno y lo otro. Negar esto es hacer imposible una sociedad plural.
Afortunadamente ningún ser humano es puro, todos somos mestizos, ya que la migración ha sido, y es, el estado natural de la especie humana; por ello, las sociedades modernas son el resultado de grandes movimientos migratorios y complicados mestizajes.
Las diversas tradiciones nacionales deben saber relativizarse como fuentes exclusivas y excluyentes de legitimación política; si no, desembocarán en nazismos. Como la identidad existe, y está reemplazando al territorio, debe autolimitarse y/o hay que limitarla, porque si no estaríamos creando naciones étnicas y no naciones cosmopolitas.

Incompatibilidad ser vasco y español : se trata de una idea hecha a espaldas de la historia por lo que se trata de imponer esta contraposición a todos los vascos. Las referencias culturales, sociales y lingüísticas, de los vascos son, en gran medida, iguales a las del resto de los españoles. Es parte de la estrategia política del nacionalismo para eludir otras contraposiciones como demócratas y totalitarios, pacifistas y violentos, autonomistas y soberanistas, etc., porque así la contraposición es total, es grupal.
Reiteradamente a los ciudadanos vascos se nos propone que no podemos ser más que nacionalistas : nacionalistas vascos o nacionalistas españoles, no hay sitio para más. No se puede ser vasco y español a la vez, ni vasco y francés, o simplemente que no les preocupen demasiado las cuestiones de las adscripciones ideológicas. Incluso se piensa que ser nacionalista vasco es un orgullo, pero ser nacionalista español es sinónimo de "ultra" o "facha", cuando en el fondo responden las dos caras a una misma moneda : la nacionalista.

Normalización : término utilizado por el nacionalismo que debe ir acompañado del objeto de que se trata dicha normalización (normalización del uso del euskera; normalización política, etc). No tiene sentido el término de "sociedad normalizada" cuando vivimos en un Estado de Derecho, salvo que no se acepte esta situación.

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