Impunidad : es el quedar eximida de castigo una actuación que moral y legalmente lo merece. Se empieza por no hacer nada contra las pintadas amenazantes en aras de la "libertad de expresión", y se termina por "comprender" el asesinato.
La impunidad, es posible por el deficiente funcionamiento en algunas áreas del Estado de derecho, ya bien sea por falta de espacios judiciales internacionales, por colaboración, desidia o miedo de los poderes públicos gubernamentales y judiciales, o por falta de responsabilidad civil de los actos terroristas, etc.
Asimismo, la equidistancia, las comprensiones políticas, éticas y religiosas, la falta de defensa activa de la democracia, el tolerar la intimidación, el no aplicar la ley a todos por igual, el culpabilizar todo al sistema o al Estado no asumiendo responsabilidades, el creerse siempre víctimas de algo o alguien, etc., son los hechos y actitudes que producen la impunidad necesaria para que el terrorismo siga perviviendo.
La democracia se construye en la lucha contra la impunidad y a favor de la protección de los derechos humanos. Sin embargo, para evitar la lucha contra la impunidad se suelen escuchar argumentaciones planteando que "basta ya de odio", "pasemos página", "lleguemos a un acuerdo" y "acabemos para siempre".
La impunidad es un elemento determinante que permite que las violaciones esporádicas sigan un proceso de crecimiento y acaben en una práctica de violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
Contra la impunidad es necesario identificar a las victimas, nombrarlas dejando constancia de que han sido víctimas y reconocer los hechos. También se debe recordarlas para trabajar contra el olvido. La sociedad debe reconocer el dolor, los sufrimientos que se han inflingido a la víctima y la debe arropar.
Llevar a los amenazadores ante la justicia es importante no sólo para que respondan ante ella, sino también para emitir el mensaje de que no se tolerarán violaciones de los derechos humanos, porque sólo se acabará con las violaciones de los derechos de las víctimas cuando los autores de los crímenes sean juzgados y condenados.
Efectos del terrorismo : en primer lugar, el dolor que supone causar el daño más grande que se puede hacer a una persona como es arrebatarle el derecho a la vida (derecho sobre el que sustentan todos los demás). Daño irreparable que se extiende a sus familiares, compañeros y amigos que van a sufrir su indeseada ausencia.
En segundo lugar, el asesinato es la culminación de un proceso de extensión del terror y el miedo en la ciudadanía para despojarle de sus derechos y libertades cívicas. El terrorismo amenaza a cien mil y asesina a uno, tratando de conseguir que los otros noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve restantes vean que la amenaza no era una bravuconada sino que se cumple. Lo que significa que si no te callas y, en cambio, denuncias y combates ese terrorismo puedes pasar a ser el primero de la lista.
Derechos de los presos :se utilizan como contrapeso con las reivindicaciones de las víctimas. Se utilizan para poder mantener una posición de equidistancia entre víctimas y verdugos. Todo preso es persona y como tal conserva todos los derechos inherentes a la persona salvo los que específicamente hayan sido restringidos por una sentencia judicial.
Se dice constantemente, incluso en los medios de comunicación públicos, que son presos políticos, de conciencia, etc, aunque en realidad no han sido acusados ni juzgados por sus ideas políticas, sino por los actos cometidos contra los derechos de las personas y los bienes privados y públicos, es decir por acciones comunes.
Tercer grado penitenciario : cuando alguien comete un delito y tras ser juzgado es condenado a una pena, el sistema penal se basa en la restauración de la situación jurídica anterior y, si esto no es posible, en la reparación y responsabilidad adecuada y proporcionada al daño cometido con la finalidad de su reinserción en la vida democrática; el objetivo es recuperar personas para la convivencia democrática. Al producirse la condena de privación de libertad, la pena se cumple por medio de un proceso que empieza en el primer grado en el que se carece de permisos, en un segundo grado, y un tercer grado, en el que, vistos los informes preceptivos, los jueces de vigilancia penitenciaria determinan que se cumpla o no el resto de la pena en régimen abierto.
Libertad condicional al cumplir ¾ de la pena : hace algunos años, en los años noventa, cuando algunos presos se acogieron a medidas de reinserción se les concedió el beneficio de libertad condicional a los ¾ de cumplimiento de la condena, propio de los sistemas penitenciarios progresivos. Entonces, los abogados de ETA proclamaron la defensa al "derecho de todo preso al cumplimiento íntegro de su condena".
Años más tarde sin embargo, los mismos abogados y familiares de presos terroristas dicen que los políticos "no cumplen ni sus leyes", y reivindican el cumplimiento del derecho de los presos a acceder a la libertad condicional cuando han cumplido las tres cuartas partes de su condena, interpretando que según la ley la libertad condicional es un derecho de los presos.
La libertad condicional no es un derecho subjetivo y automático, no se trata de que un preso, cuando cumple determinada parte de la pena impuesta (3/4), tiene el derecho, subjetivo y automático, al cambio de grado, sino que quien tiene el derecho de concederlo es la propia sociedad democrática, que ha creado el marco legal para ello. Es la sociedad democrática la que, por medio de los jueces, concede la posibilidad de que aquellas personas que en su día lucharon contra ella cambien y acepten las reglas de juego para poder convivir en paz. Dicha posibilidad se basa en el objetivo de la reinserción, pero la libertad condicional no puede ser aplicable a aquellos que, sin arrepentirse de sus crímenes, deseen seguir matando y tratando de destruir la sociedad democrática, es decir, a aquellos que no desean insertarse aceptando las reglas y valores de la convivencia democrática.
Amnistía : es un acto del poder legislativo o ejecutivo por el que se "olvidan" o anulan los efectos penales. Es un proceso colectivo, en la situación actual es una medida extraordinaria, injusta y anticonstitucional. Con la amnistía es el régimen social y político el que cambia, pero no la actitud del preso. La amnistía se pide hoy en día para poder justificar que se ha matado, significa la salida de los presos terroristas de forma antidemocrática.
Terroristas; violentos; descerebrados : en el terrorismo vasco, los terroristas son los acomodados social y económicamente que asesinan a los vecinos que previamente han marginado; son los que en nombre de la mayoría asesinan a la minoría; son los totalitarios que asesinan a los demócratas.
Los calificativos para denominar a los asesinos y colaboradores de ETA, han sido tantos que difícilmente se puedan usar nuevos, aunque es interesante un análisis de ellos.
Según la propia ETA son los que "dan todo en favor de la patria y han elegido dar el paso al ataque sin compasión de los enemigos de Euskal Herria".
Los de Batsuna suelen llamarles : "miembros de la organización", Etakides.
Los del PNV : asquerosos, violentos, niñatos, que según Arzalluz y Egibar, "están haciendo el ridículo".
Los constitucionalistas les llaman terroristas, etarras, descerebrados, asesinos, totalitarios.
Enemigos del pueblo vasco : cuando un grupo o una persona cree que los valores políticos, religiosos e ideológicos de su identidad son los únicos verdaderos no tiene por qué compartirlos y la existencia de otras personas y grupos con otros valores e identidades distintas (el pluralismo) la ve como una amenaza a su identidad y valores, por lo que se les responsabiliza de todos los males propios y se les deshumaniza y sataniza (les convierte en enemigos) para que su eliminación y muerte sea una liberación y no un asesinato.
El enemigo es una imagen colectiva, estereotipada y deshumanizada del exgrupo, del "otro", de otra persona, ente o grupo que se construye y se acepta.
Para producir enemigos a combatir y eliminar el grupo se debe sentir amenazado en sus valores políticos, religiosos e ideológicos de su identidad, que es la única y verdadera, ya que el grupo defiende el bien y es depositario de los sagrados valores que configuran la identidad. La amenaza puede ser real o ficticia, construida.
El nacionalismo alimenta la conciencia de amenazado, así el euskera, nuestra cultura secular, nuestro hecho diferencial, nuestro autogobierno, y en definitiva, nuestra identidad como vascos están constantemente amenazados por enemigos cuya misión es destruirnos, por lo que nuestro objetivo principal es defendernos de tales ataques, invasiones, y ser los valedores de guardar tales tesoros nuestros, etc. Esto no es más que tratar de construir la identidad sobre el rechazo a unos supuestos enemigos. Dicho de otro modo, para poder ser yo, debo odiar al otro.
En la construcción del enemigo es clave deshumanizarlo para justificar la violencia ejercida sobre él. Se utiliza un lenguaje especial tratando a las personas como si fueran animales, despojándoles el carácter humano, por ejemplo, a los policías se les llama txakurras, cipayos, etc. A Jose Luis Geresta, etarra que se suicidó, los portavoces de EH dijeron : "lo han asesinado los perros españoles". Pero lo más habitual para deshumanizar las relaciones es echar la culpa a entes abstractos como Estado, sociedad, etc Se reitera que el presunto conflicto es la guerra entre el Estado y Euskadi, entre dos entes. Se dice que quien mata es el Estado (cuando en realidad no es así) por no conceder lo que pide el Pueblo; se deshumaniza, no aparecen personas. Deshumanizar es el principio, y la base, de la dictadura. Esa deshumanización se advierte en los discursos de cargos públicos de Batasuna que aún diciendo lamentar las víctimas, éstas no existen por acción de un asesino, sino como "expresión del conflicto". El ciudadano no es nada y en cambio la identidad colectiva está por encima de los ciudadanos vascos que tienen que respetar la palabra del "pueblo" (Euskal Herriaren hitza errespetatu).
Asimismo, el enemigo es el chivo expiatorio sobre el que se proyectan todos los desastres o problemas interiores, es un polo para exteriorizar los temores y amenazas, por lo que matar enemigos es liberarse de ellos, es un acto de liberación, un acto positivo, es destruir el mal, es destruir la amenaza y el demonio. Por ello a menudo el terrorista cree que actúa de una manera justa.
Los enemigos del pueblo vasco son todos aquellos que una u otra forma impiden o dificultan cumplir el objetivo de Sabino Arana : "Euskadi es la patria de los vascos", dicho de otro modo, en Euskadi sólo caben los nacionalistas y la ideología nacionalista, los demás son enemigos que hay que eliminar. Quien decide quienes son o no enemigos del pueblo vasco son los nacionalistas que son los únicos intérpretes de lo que quiere el pueblo vasco.
Sin embargo en la práctica de los terroristas abertzales hay distintas categorías de enemigos, por un lado, están los capitalistas, a quienes venden el derecho a seguir vivos a cambio de su dinero (secuestros, extorsiones, chantajes, etc), y por otro, los pobres, que no tienen opción y les toca morir con las armas y munición procedentes del secuestro de los ricos (las víctimas del terrorismo).
Víctimas del terrorismo: siendo el terrorismo un ataque al sistema democrático, las víctimas deben tener la consideración de víctimas de la democracia. Existe la necesidad de reparar moralmente a las víctimas del terrorismo. Las víctimas encarnan el sufrimiento y el dolor que padece la sociedad vasca. Son la expresión más cruda de la violencia por razones ideológicas. Son la expresión de la existente desigualdad política que la acción criminal de ETA ha introducido entre la ciudadanía vasca.
Para el asesino la victima no es un ser humano con derechos, sino un obstáculo que se interpone en el camino de la independencia de su patria, es la expresión de un conflicto histórico con el Estado español.
Los terroristas han matado a servidores del orden sin distinciones entre policías, guardias civiles, militares, policías municipales, miñones o ertzainas. Han asesinado a civiles, fueran trabajadores o parados, obreros o directivos, empleados por cuenta ajena, empresarios o funcionarios. Tampoco hay distinción de sexo o edad, ancianos octogenarios, gente madura, jóvenes, adolescentes y niños.
La labor pendiente a realizar respecto a las víctimas del terror son la de perpetuar su memoria, devolverles la voz que les quitaron expresando públicamente sus ideas, opiniones y reivindicaciones, narrar la verdad de todos esos años de terror y difamación, y exigir justicia luchando contra la impunidad de los asesinos.
No se puede pedir olvido porque no hay nada que olvidar, hay que tener presente la memoria de lo sucedido, de lo que hoy todavía sucede, porque la memoria permite restituir un pasado difamante y poder abordar con limpieza el futuro.
Con frecuencia se oye decir a los familiares de los presos condenados por terrorismo que "ha habido dolor y sufrimiento por ambas partes", aunque no es lo mismo ser condenado por los tribunales de justicia que ser víctima involuntaria de una injusticia. Sólo la perversión ética y política puede plantear que los asesinos son también víctimas de la violencia, de su propia violencia, lo que implicaría que asesinos y asesinados debieran de tener los mismos derechos.
No es posible ser solidario con las víctimas si, a la vez que se dice serlo, se confraterniza con el brazo político de los asesinos, se les comprende, y si a éstos se les manda el mensaje de que, por mucho que sigan matando concejales de la competencia, seguirán siendo tratados con familiar deferencia.
Algo habrá hecho : es fruto del dicho popular : "calumnia que algo queda". Egibar dijo en cierta ocasión respecto al secuestro de Ortega Lara "pudo ser o no ser un secuestro indiscriminado, pues yo mucho me temo que alguna función añadida tenía Ortega Lara". De Jose Luis Lopez de la Lacalle un conspicuo nacionalista dijo que "hablaba demasiado". Esto es, tratar de culpabilizar a la propia víctima.
Comisión de la verdad : tiene como tarea evaluar por primera vez el impacto global que la utilización de violencia ha tenido en nuestro país, no sólo en la época democrática, sino en otras anteriores.